Pues a mí me han timado.
Yo sólo escuchaba cosas maravillosas de la maternidad y cuando tuve a mi hija tremendo lechugazo me llevé.
Empezando por la lactancia, que se me hizo durísima, las muchas presiones sociales,el no tener apoyo familiar, el no poder desarrollar mi carrera profesional después de tenerla porque no existe la conciliación, económicamente al principio no es mucho pero despues es como hacer malabares cada mes, a más crecen más gastan y luego la adolescencia…¡Trágame tierra! Menudo momentazo ese.
Tal vez si me hubieran advertido de todas las partes malas que existen en la maternidad habría tomado una mejor decisión, porque lo hablo muchas veces con amigas: sabiendo lo que sé a día de hoy, no repetiría.
Amo a mí hija pero con 28 todavía no es una mujer independiente y lo digo sin que me suponga ningún tipo de carga física/económica/mental, es un tesoro de mujery las cosas están difíciles para marcharse pero tengo 54 años y todavía no me siento libre.