A mí esas actitudes me parecen de tarado mental. Y mi misión como madre es proteger a mis hijos de los tarados, con lo cual estoy completamente de acuerdo contigo. A mí me han pasado cosas por el estilo, pero llegados a un punto, decidí que su madre soy yo y se me debe respetar como tal. Así que cogí a mis suegros por banda y les canté las cuarenta. A ellos no les gustó, pero a mí me importa tres pitos, ella me acusó de «quitarle a la niña de las manos», cuando en su primer año de vida la vio tres veces porque le venía mal venir a verla… Pues no es mi problema. Y lo que dice Mair es cierto, la niña terminó por cogerles tirria…