No vayas a la boda. Los amigos no hacen eso, además de llamarte gorda veladamente, te ha hecho chantaje y ha contaminado a tu familia con el capricho estúpido de si entras o no entras en el vestido. Eso se lleva a una modista y lo arregla, pero, además de chantajista, rata, que no se ha gastado ni 50 euros.