Mira, yo he aprendido una cosa: lo importante no son las palabras sino las actitudes. Tu amiga al ver el problema del vestido ha tenido varias opciones para encararlo: pensar en llevarlo a la costurera, hablarlo contigo para conseguirte otro a ti, cambiarlo por otro vestido que les quede bien a todas. Pero ¿qué ha escogido? Exactamente, la peor: cargarte a ti el muerto sin ser comprensiva con tu situación y sin haberlo debatido de antemano. «Por mi dos ovarios» y si tú no adelgazas es tu santa culpa (que es lo que pensaría)
Yo la mandaría a la mierda, y luego tmb a la mierda el vestido.