Desgraciadamente y por mucho que te pese, si tú convives con el perro (aunque sea de visita), tú también participas, haces e influyes en el perro. Los costes del etólogo o adiestrador debería pagarlo tu novio que es el dueño del perro, aunque si fuese mi pareja como la interesada en que esté educado también soy yo (de cara a ese futuro juntos que describes) para saber cómo actuar, entender y relacionarme con el animal, querría aprender y por ende, querría colaborar económicamente.