Una vez se me ocurrió ir al ginecólogo, después de hacerme la lesa varios meses y dejarlo pasar. Cuando llegué le dije que estaba tomando unas pastillas anticonceptivas que me habían dado por un tema hormonal y crecimiento del vello. Me quedó mirando y me dijo: «Yo a las peludas las mando que se depilen con láser y a las gordas que se operen». De pasada, me preguntó qué estudiaba y, cuando supo que era literatura, me dijo que no fuera a leer autores comunistas.
Lo odie para siempre.