Cuando mi hija de 11 años se avergüenza de mi, cosa que pasa bastante a menudo por múltiples motivos, la amenazó con presentarme en su escuela vestida de faralaes y arrancarme por bulerías (vivimos en Suiza…). De momento funciona, afortunadamente, porque soy de Asturias y no tengo ni traje de gitana ni la más mínima idea de flamenco. Hasta el punto de que hoy en el aeropuerto me ha señalado unos vestidos de lunares y me ha dicho mira mamá los que tú te vas a comprar!!