Ana ha dicho algo clave, cuando tu hijo se casó esa casa pasó a ser el hogar familiar y por eso se ha quedado allí la madre con la hija.
Entiendo esos sentimientos de injusticia, yo también los tendría porque en el fondo esa casa es tuya y tu hijo pero el fallo ha sido no haberlo dejado atado como algo únicamente para tu hijo desde el principio, él lo quiso compartir y ahora esas son las consecuencias.
No os enemistéis con ella, quizá en un futuro se plantee dejar esa casa.