Aún lo tienes muy reciente y con las emociones a flor de piel. Una de esas emociones es la rabia, que proyectas contra tus tíos. Lo que ellos han decidido no está mal. Enterrar se lleva haviendo desde casi el principio de los tiempos y es una forma de sentir que de algún modo aún está de alguna forma presente. Además, como hijos, tienen potestad de decidir. Sea como fuere, la realidad es la que es. Lo de las visitas no habría cambiado de haberlo hecho de otro modo. Seguirías siendo tú la que va donde está tu abuelo. Lo mejor es que te enfoques en recordar a tu abuelo y lo felices que fuisteis juntos. Y agradecer que pudiste pasar tiempo con él. Ahora no sufre y la visita para ti es una forma de acercarte a él. Es normal que sufras, por el poco tiempo que ha pasado. Pero piensa que es una situación que se puede cambiar, es decir, quizá más adelante puedas cambiarle de emplazamiento o incluso decidir estar juntos. Si en su momento no tomó la decisión, quizá es que no quería pensar en eso y simplememte disfrutar la vida. Y lo que pasaea después no le preocupaba.