Primero que se preocupe por tu placer, y si lo hace, después ya te preocuparás por el suyo, que tú no le debes nada.
Es más, seguro que él no se plantea cómo hacer que tú disfrutes. Sin embargo, y por desgracia porque no es tu culpa, tú tienes interiorizado como muchas mujeres el complacer por sistema al hombre.