Si te quieres enfadar, hazlo, pero no entiendo entonces por qué pides otro punto de vista.
Tú irías sin dudarlo, tu amiga prefiere hacer otra cosa, porque sois personas distintas y no por eso dejas de ser importante para ella.
La que bautizó a sus hijos es mi mejor amiga desde hace treinta años. El bautizo de sus hijos será iluisonante y prioritario para ella, pero no para mí que ni siquiera soy creyente. Ni soy imprescindible ni me necesita para celebrarlo.
Uno de los secretos de la durarera, y libre de conflictos, relación con todas mis amigas es el respeto que tenemos a nuestra libertad de elección y no enfadarnos nunca por ejercerla.