Confirmada la asistencia, vestido elegido — un vestido azul marino precioso que me tiene completamente enamorada — y ahora viene la parte que para muchas es casi tan importante como el outfit en sí: el calzado. Porque un vestido puede ser perfecto y unas malas sandalias pueden arruinarlo todo. Y unas buenas sandalias pueden llevarlo a otro nivel completamente.

Con el azul marino tenía bastante claro que quería ir a por el dorado. Es una de esas combinaciones que funcionan siempre, que tienen algo de elegancia clásica sin ser aburridas, y que además hacen que las piernas parezcan más largas y el conjunto más trabajado aunque no hayas hecho ningún esfuerzo extra. El dorado con azul marino es como el café con leche: no necesita que le expliques por qué funciona, simplemente funciona.

La búsqueda de la sandalia perfecta

Aquí es donde empieza la aventura. Porque encontrar la sandalia dorada ideal no es tan sencillo como parece. Las quería elegantes pero no incómodas — porque una boda implica horas de pie, baile, fotos, más horas de pie — y quería que fueran suficientemente versátiles para no quedarse en el armario después de la boda como ese calzado de ocasión especial que solo se usa una vez.

Estuve mirando varias opciones y acabé en Porronet, que tiene una selección de sandalias doradas que me dejó un buen rato con el scroll paralizado. Hay modelos para todos los estilos y todas las ocasiones — desde las más sencillas y minimalistas hasta las que tienen más detalle y presencia — y la calidad se nota incluso en las fotos.

El dilema del tacón

Y aquí llegó mi momento de reflexión interna. Tacón fino o cuña. Porque sí, el tacón fino es innegablemente más elegante en según qué looks, pero también es innegablemente más cruel con los pies después de cuatro horas de boda. Y yo quiero disfrutar de la celebración, no sobrevivir a ella.

La cuña es mi respuesta a ese dilema desde hace años. Añade altura — y con el vestido largo los centímetros importan para que no arrastre — sin el suplicio del tacón de aguja en suelos de piedra, jardines o cualquiera de las superficies que suelen aparecer en las bodas y que son enemigas declaradas del tacón fino. Porronet tiene también una colección de sandalias con cuña que me ha tenido igual de paralizada, y algunos modelos en dorado que combinan lo mejor de los dos mundos: el brillo y la elegancia del dorado con la comodidad y estabilidad de la cuña.

Lo que he aprendido de esta búsqueda

Que el calzado dorado no es tan difícil de llevar como a veces creemos. Combina con azul marino, sí, pero también con blanco, con verde, con rosa, con negro, con prácticamente cualquier color del armario. Es de esos comodines que cuando los tienes te preguntas por qué tardaste tanto en incorporarlos.

Y que la cuña merece mucho más reconocimiento del que tiene. No es «la opción cómoda de las que no aguantan el tacón» — es la opción inteligente de las que quieren llegar al final de la noche con los pies en buen estado y seguir bailando cuando todo el mundo ya se ha quitado los zapatos.

La boda se acerca, el vestido azul marino está listo y las sandalias ya tienen dueña. Este verano los pies van a brillar, y no solo en la boda.