Cuando me enteré de que estaba embarazada les pedí a mis padres una sola cosa: que no se lo contaran a nadie todavía. Quería esperar un poco y ser yo quien diera la noticia.
Pues en la feria del pueblo una amiga me preguntó que cuándo pensaba decir que estaba embarazada. Me quedé helada. Resulta que mi madre se lo había contado a la suya, que son vecinas, y hasta le enseñó la ecografía. Lo mejor es que le dijo que no me dijera nada porque yo no quería que se supiera todavía.
Cuando hablé con ella acabamos discutiendo muchísimo. Su respuesta fue que no era para tanto y que solo se lo había contado a una persona.
Pues para mí sí era para tanto. Estuvimos meses sin hablarnos, yo acabé yendo a terapia porque aquello fue la gota que colmó el vaso con muchas cosas que venían de antes y hasta hace poco, que mi hija ya nació, no hemos vuelto a tener relación. Porque me quito un momento que no volverá a repetirse.
Ahora nos hablamos otra vez, pero sinceramente ya no me fío. Y eso me da muchísima pena.
¿Creéis que exageré o también os habría dolido que vuestra propia madre no respetara algo tan importante?
Cuando fui a contárselo a mi mejor amiga… ya sabía que estaba embarazada.
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