Ni sé por dónde empezar. Él tiene 46, un hombre maravilloso, dulce y centrado. Su hijo de 20, buen chico n buena fé, pero un bala perdida adicto 24/7 al pc. Y yo con 32 años me siento una mujer casada de un matrimonio mayor y sin recursos oara que el «nene» mueva el culo en casa. Nunca le han puesto límites, todo se habla en su familia. Todo son charlas, «vamosasentarnos» etc. Pero a los 3 días, vuelta a no hacer nada en casa. Nos repartimos mi pareja y yo.
A parte de eso, la situación no está bien ni de salud (le acababan de diagnosticar artrosis severa de cadera) y económicamente ni llegamos a fin de mes.
Antes de vivir con ellos yo era independiente, mi salario daba para mi y mis escapadas o ahorros. Ahora ya no me queda nada…todo se ha ido poco a poc desde que me mudé, la madre no aporta nada (fuera de combate). Yo llevo nuy mal todo esto, no me está compensando la relación de pareja tan perfecta por estos factores externos. La falta de pasta, de no poder irme un finde fuera, de ser solo 2 los que llevemos la casa en lugar de 3…no me siento joven, no me siento que vaya la cosa por dónde me hubiera gustado…

Ya le puse un «ultimátum» suave y educado. O cambia la cosa con el hijo o me vuelvo a un piso. Su respuesta (resumida) si me voy a un piso, ya no hay convivencia ni relación en la que crecer (osea, que romperiamos)
Ahora se suma su situación física que ya venía arrastrando por una rodilla mal operada hace 20 años que le limitaba, no al 100% pero si un 30% en su día a día y en nuestras actividades o salidas como novios.
Me siento egoísta, siento que voy a estar limitada desde ya en muchas cosas por el precio de mantener a alguien tan maravilloso a mi lado.
La balanza no se queda quieta para saber qué me pesa más…
Así será el resto de mi vida?