Soy la mayor de dos hermanas. Mi hermana tiene cinco años menos. Siempre nos hemos llevado bien de hablarnos por WhatsApp cada dos o tres días, mandarnos audios eternos y contarnos las cosas importantes. Nunca habíamos tenido una bronca de verdad.
Mi madre nos crió sola desde que mi padre se piró cuando yo tenía diez años. Ha trabajado toda la vida en el mismo sitio, una empresa de catering, primero de camarera y luego como encargada. Nunca hemos vivido con lujos pero tampoco hemos pasado hambre. En la familia tiene fama de ahorradora, de las que esconden el dinero donde no lo encuentra ni Dios.
La cosa empieza hace tres años. Mi hermana se había ido a vivir sola a otra ciudad y andaba un poco justa con el alquiler. Un domingo comiendo en casa de mi madre, escuché de pasada una frase suya: te he hecho el ingreso como cada mes, ya tienes para llegar a fin de mes tranquila.
Me quedé con la frase pero no le di mayor importancia. Pensé que sería algo puntual, unos meses, mientras mi hermana se asentaba. Ella siempre ha sido la pequeña de casa, la sensiblona, la que daba más pena, la que tenía menos mano con los números, así que me pareció lógico que mi madre le echara un cable en una época complicada y no le di más vueltas.
Pasaron los meses. Mi hermana se asentó, cambió a un trabajo mejor pagado, se compró un coche, se fue de vacaciones a TAILANDIA, se mudó a un piso más bonito. La vida le fue tirando para arriba y yo me alegraba un montón.
Las Navidades del año pasado en una cena familiar, salió el tema del dinero por una tontería y mi hermana soltó, riéndose, que con los 300 que le sigue pasando mamá paga la luz y el gas. Se lo dijo a una prima que estaba de visita
¿Cómo que los 300 que te sigue pasando mamá? Mi hermana me miró sorprendida de que yo me sorprendiera y me dijo que sí, que se los pasa desde que se fue a vivir sola, que si yo no lo sabía. Pues no, no lo sabía. O sí lo había oído una vez años atrás, pero había dado por hecho que era cosa de tres o cuatro meses, no una mensualidad PERPETUA.
Hice las cuentas mentalmente mientras mi madre cambiaba de tema a toda prisa y anunciaba que iba a por el postre. Tres años, doce meses al año, trescientos euros al mes, casi DIEZ MIL OCHOCIENTOS EUROS. Casi once mil euros que mi madre le había estado pasando a mi hermana mientras a mí me iba dando tuppers de croquetas y latas de atún por si me apuraba la semana
Tengo 38 años, vivo sola y estoy pagando una hipoteca que me tiene con la lengua fuera. He pasado épocas de vacas flacas en los últimos tres años, sobre todo cuando me quedé sin curro seis meses. Nunca le pedí dinero a mi madre ni a nadie, tiré de ahorros, me comí los ahorros y empecé de cero. Cuando le contaba a mi madre cómo estaba siempre me soltaba lo mismo, que tendría que apretarme el cinturón, que la vida es así y de camino a la puerta me daba una bolsa de tuppers.
Esa noche no dije nada delante de mi hermana, hice como si lo hubiera sabido de toda la vida, sonreí, me comí el postre y me fui a mi casa. Y en el coche exploté y lloré como si se hubiera muerto alguien.
llamé a mi madre. Le dije que me había enterado de lo de los 300 euros. Le pregunté por qué a mi hermana sí y a mí no, por qué en tres años me había visto pasarlo mal y no me había ofrecido nada parecido, ni siquiera la mitad, ni siquiera 50 pavos al mes.
Me dijo que mi hermana es más débil, que yo siempre he tirado sola desde pequeña, que mi hermana necesita más ayuda porque se pierde más fácilmente y que yo no he necesitado nunca nada.
Lo dijo como si fuera un CUMPLIDO.
Intenté explicarle que no es que yo no hubiera necesitado, es que no se lo había pedido. Que yo también me había perdido muchas veces.
Mi madre se enfadó. Me dijo que era justo lo que siempre había pensado de mí, que me gustaban los conflictos y que ella podía hacer con SU dinero lo que le diera la gana, que no había sido injusta con nadie, que yo tenía un piso, un trabajo y una vida montada y que mi hermana estaba más frágil.
Llevamos desde enero sin apenas hablar. Mi hermana no acaba de entender por qué estoy tan dolida y ha llegado a sugerirme que si me hace falta ella puede pasarme algo de lo que le da mi madre. Le dije que no, que faltaría más.
No sé, pasa el tiempio y supongo que necesito una mirada externa, porque no sé si estoy haciendo una bola demasiado grande si debería ir a terapia o que pensais.
Perdón por el rollo
