Mi hermana acaba de ser madre. Todo ha ido bien el bebé está sano, ella también, y su entorno ha respondido como solo se ve en ciertas esferas muy concretas de la sociedad. Porque mi hermana es pijilla y sus amigas son aún más. ¿El regalo que le han hecho? Un paquete de noches con una enfermera titulada que se queda a cargo del bebé recién nacido mientras los padres duermen. Salus las llaman.
Ella le da el último biberón y se acuesta. Y esta señora que es profesional sanitaria especializada, se queda con el bebé, le cambia, le alimenta y lo duerme. Mientras tanto mi hermana descansa. Yo esto no tenía ni idea de que existía hasta que se lo han regalado.
Porque claro, como concepto no lo veo mal. Descansar las primeras semanas de postparto es un lujazo. Pero también me pregunto si de verdad un recién nacido puede estar tan bien cuidado por alguien que no sea su madre o su padre. Me pregunto si esa desconexión temprana no rompe algo que justo en ese momento es frágil y sagrado. O si eso lo pienso solo porque a mí jamás se me habría pasado por la cabeza que eso fuera una opción.
Porque claro hay otra cara de la moneda. ¿No sería maravilloso que cualquier madre pudiera tener ese apoyo sin que fuera un privilegio carísimo (a 100€ la noche majas)? ¿No nos hartamos de decir que una madre descansada es una mejor madre, y que el postparto no debería vivirse como una tortura física y emocional? Pues entonces, ¿por qué me chirría que una madre pueda dormir mientras otra persona vela por su bebé?
¿Es porque nos han grabado a fuego que una madre no delega? ¿O porque no estamos acostumbradas a que el descanso valga dinero?
No sé. Estoy dividida. Me parece una fantasía, pero también me cuesta pensar en ese bebé despertándose por la noche y encontrándose con unos brazos que no son los de su madre. ¿Será porque yo no tuve esa opción y me pasé las noches llorando de agotamiento? ¿Es rabia? ¿Es miedo? ¿Es envidia?
¿Qué pensáis vosotras?
