A punto de parir y mis padres están desquiciados

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    LTF2267 on #1055728

    Hola a todas.

    Os cuento mi caso, no sé si para desahogarme, si para conseguir algún tipo de consejo o simplemente para descargar mi frustración en plan «querido diario».

    Estoy embarazada de 7 meses, de mi segundo bebé. Mi hijo mayor tiene ya año y medio, y como todo bebé, ha vuelto loca a la familia, tanto a la de mi marido como a la mía. No, esta no es la clásica historia de: es que mi suegra se mete donde no la llaman. No. De hecho, mi suegra es un encanto, y de no ser por ella, yo habría perdido el juicio hace tiempo.

    Aquí los personajazos son mis padres. Mi madre sobre todo. Nunca me he llevado bien con ella. Es la típica mujer que defiende la mano dura, pero que muy dura, para criar a los hijos. Y tanta mano dura me llevé que, a día de hoy, no recuerdo ningún momento cariñoso con ella. Ni un abrazo consolador, ni un beso cariñoso, ni un hombro sobre el que llorar en los peores momentos de mi vida. Para mí, siempre ha sido una figura lejana, que solo se ha acercado a mí para echarme en cara toda clase de asuntos o para imponerse en cualquier tema de conversación que pueda salir a colación. Así ha sido conmigo y con mi padre, que de bueno que es parece tonto y, para mantener la paz en casa, siempre hizo todo lo posible por «no despertar a la bestia». Porque es lo que tiene una persona tan egoísta y narcisista como ella, que no la puedes llevar la contraria porque te puede caer la mundial.

    La cosa se puso peor hace unos años, cuando a mí madre le diagnosticaron una fuerte depresión, con intentos de suicidio incluidos, que los psiquiatras catalogaban como llamadas de atención que se podían salir de control. Estuvo, y está, en tratamiento, pero mentalmente se ha quedado peor de lo que estaba. Dice y hace cosas que no son normales. Te insulta a la cara, luego hace como si no hubiera pasado nada y se ofende si se lo recuerdas, arriesgándote a qué te deje de hablar de por vida. Y esto es literal. Ya ha dejado de hablarse con amigas, con los hermanos de mi padre y con sus propios hermanos porque «es que son idiotas».

    Está sola. Nadie la aguanta, solo mi padre, que parece haber aceptado una cruzada personal contra el mundo para defenderla a capa y espada. A pesar de que ella lo trate fatal, de que esté siempre gritándole, de que le mire el móvil y le controle las salidas y entradas de casa «porque es que a ver si va a tener una amante», mi padre sigue con ella hasta el fin del mundo.

    Y en esas estábamos cuando me quedé embarazada de mi primer hijo. Ya en el embarazo, mi marido y yo les advertimos que no íbamos a querer que nadie cogiera al niño hasta que cumpliera dos meses y estuviera vacunado (sí, excesivo, lo sé, pero era la situación que habíamos acordado en pareja). Ellos se pusieron furiosos y dijeron que al menos mi madre y mi hermana sí que tenía que cogerlo (con mi hermana no me hablo, es igual que mi madre solo que con un egoísmo aún más agudizado). Nos negamos en redondo y ellos, cada vez que nos veían, volvían a insistir.

    Nació el niño. Ya en el hospital las cosas se pusieron feas. Tuvieron que inducirme el parto, y mientras dilataba, me metieron en una habitación. Cometimos el error de avisarles y mi madre se plantó en el hospital. Y mientras yo sufría de unos dolores indecibles por la inducción, ella no dejaba de repetir que eso iba a ser cesárea, porque a ella le habían hecho dos cesáreas, y claro que lo mío tenía que terminal igual. Yo gritando del dolor y ella yendo de experta en partos. Incluso tuvo el cuajo de hacer venir a mí hermana, a la que odio, para que estuviera presente en tan importante momento, por mucho que mi marido señalará que ahí solo debía estar él. Le dio igual.

    El niño, que nació de forma natural, fue el detonante de muchas cosas. Ya nacido y en planta, les recordamos que no se cogía. Mi padre me apartó, cogió al niño, le dio un beso y se lo dio a mi madre, que empezó a mecerlo como si fuera experta en bebés. No le quedó muy bien el gesto porque casi se le cae la criatura y tuvo que ir mi marido a ayudarle, y mientras mi padre todo orgulloso diciendo: ¡que bien se te dan los niños, cariño!

    No puedo ni empezar expresar lo mucho que me ardieron las entrañas en ese momento. No sé ni como no les eché de la habitacion en ese mismo momento. A partir de ahí, todo fue cuesta abajo y sin frenos. Mi madre no dejaba de criticarme, que sí cogía mal al niño, que sí mi leche no era buena, que si no era normal cómo le daba el pecho, que si tenía que dejar que cogiéramos al niño. Lo peor: que les dejáramos al niño unos días en casa. A un bebé recién nacido que lo que más necesita en sus primeros días de vida es a sus padres. Me removía por dentro, pero como siempre he tenido la pulsión interna de complacer a todo el mundo, me callaba.

    Hasta que un día no pudo más. Mis padres me llamaron por teléfono. Me dijeron que les acompañáramos a una casa que tienen en la Sierra de Guadarrama (que es donde también vivimos nosotros). Hacía 15 días que yo había parido y estaba hecha polvo, física y emocionalmente. Insistieron en que fuéramos con ellos. Les dije que no. Mi madre dijo que el pediatra nos iba a matar, porque el niño necesitaba aire fresco. Le contesté que aire fresco tenía, porque salíamos a pasear por el pueblo todos los días. Ella explotó y dijo que tanto mi marido como yo teníamos una enfermedad mental por no querer ir con ellos. Yo me reí por lo absurdo y le contesté que mira quién fue a hablar. Y colgué.

    Al día siguiente, tenía a mi padre llamándome por teléfono hecho una furia gritándome que quién me había creído que era para hablar así a mí madre, que ella se había quedado fatal y que luego no me sorprendiera si intentaba suicidarse otra vez. Intenté defenderme, pero ni siquiera me dejaba hablar, y al final me eché a llorar como nunca. Repito, en el día 15 del postparto, sin apenas dormir, con una infección de la episiotomía, físicamente destrozada, emocionalmente destruida, y mi padre gritándome por teléfono que quién me habia creído que era.

    Y aun así, aunque muy triste, lo dejé correr. Pero a la semana siguiente se volvió a liar. Mi madre vino a vernos. Mi suegra estaba en mi casa, ayudándome. Porque sí, esos primeros días del bebé fue mi suegra la que tiró del carro: la que compraba, la que limpiaba y nos hacía de comer, mientras mi madre se iba a su casa de la sierra a disfrutar del permiso por ingreso de familiar.

    El caso es que vino a verme un día. Yo tenía al niño dormido sobre el pecho: había pasado uns noche terrible y estaba recuperando horas. Le dije a mi madre que ni se ocurriera cogerle, que estaba muy cansado, a pesar de sus súplicas porque «es que no le dejábamos cogerle nunca». Estaba deseando que se largara, pero de esto que el niño abrió los ojos. Mi madre tardó cero coma en lanzarse sobre él y quitármelo de los brazos. Le empezó a acunar con una gran sonrisa mientras yo me quedé atónita, sin saber cómo reaccionar, hasta que le dije que me devolviera al niño. Ella se hizo la sorda y siguió acunándole, y el niño se echó a llorar. Yo insistí y me levanté. Se lo quité de los brazos y me alejé. Ella, super sonriente, dijo que ya se iba y así lo hizo, más satisfecha imposible. Yo me eché a llorar y mi suegra, que lo había visto todo y estaba alucinando, tuvo que consolarme.

    Más tarde, por el WhatsApp familiar, se lo eché en cara. ¿Su reacción? Me dejó de hablar un mes, poniéndose en todo momento como la víctima. Mi padre volvió a llamarme por teléfono, pero pasé de contestarle. Total, ¿para qué? Estuvimos un mes sin hablarnos que, sinceramente, a mí marido y a mí nos supo a gloria, pero mi padre no dejaba de insistir en que mi madre estaba fatal y que por favor la invitara a casa. Yo le decía que en ningún momento la había prohibido volver a casa, que había sido ella la que se había impuesto el castigo. Al final, no sé cómo, mi padre la convenció para que viniera un día a casa. La tía actuó como si no pasara nada, tratándome tan normal, mientras mi marido y yo no podíamos estar más incómodos.

    Y así podría contar mil historias parecidas, todas muy amargas. A día de hoy, la relación con mis padres es muy tensa. Viene una vez por semana a ver al niño, están cinco minutos con él y se van, pero lo que me gustaría, en el fondo, es que no vinieran más, sobre todo mi madre. Si la pudiera apartar de mi vida, sería feliz. Es una persona egoísta que no le aporta nada a nadie, y sinceramente, no la quiero cerca de mi hijo porque es profundamente inestable. Y ahora, que estoy de nuevo embarazada, temo volver a repetir las mismas historias una y otra vez. Lo he hablado con mi marido y dice que no va a volver a permitir nada de lo que ellos hicieron (cosas de las que él también terminó hasta el gorro, y no intervino porque ambos pensamos que los asuntos familiares debe resolverlos cada uno con los suyos), pero ya se han pasado tantos límites que no podemos permitir ni una más.

    Este tema me afecta muchísimo psicológicamente. No sé cómo atajarlo. No se puede hablar ni con mi madre ni con mi padre porque rápidamente te menosprecian y te tildan de histérica y exagerada, y «es que hormonas». Pero yo ya no puedo más.


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    Ari
    Invitado


    Ari on #1055783

    Yo te recomiendo minimizar el contacto lo máximo posible. Te están amargando todo el rato con su actitud tóxica. No les digas nada de lo que suceda a partir de ahora en tu embarazo, y sobre todo no dejes que tus bebés se queden cerca de ellos. Siento mucho que hayas vivido todas esas situaciones tan agobiantes con tus padres.

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    Irene
    Invitado


    Irene on #1055791

    Te leo y se me remueven las entrañas.

    Ponte firme, y si no eres capaz, vete a terapia tu y que te haga reaccionar.

    Como consientes algo así? No te aporta nada bueno, la prohíbes la entrada en tu casa, que te deje de hablar de por vida y tan feliz!
    Pero que necesidad hay d pasarlo así de mal, esq no me entra en la cabeza que alguien, por muy madre que sea, te haga esas cosas y le sigas consintiendo.

    Para este bebé yo te diría que directamente ni les digas que estaa de parto ni nada, cuando ya estés en casa y tenga unos días el bebé les dices que ha nacido y qje por allí no pasen, que no les vas a abrir y por mucho que te llamen no abres. Si se pone e cabezones en la puerta, llamada a la policía.

    Y esq vamos, corta toda relación con tus padres. La familia es un árbol que también se poda. Y si, cuesta, pero no puedes tener ese sufrimiento de por vida.

    Yo tuve a mi hijo y con una relación normal con mi madre y con una tensa con mis suegros a todos les dije que hasta los cinco meses ni dios iba a coger al bebé y así fue. Ahora voy a tener al segundo y va a ser exactamente igual y nadie se ha muerto.
    Si llegan a quitarme a mi hijo recién nacido de los brazos le arrancó los brazos y le prohíbo de por vida volver a acercarse al niño.

    O te pones muy muy seria y lo cumples, o harán contigo lo qje les de la santa gana hasta el fin de los días.

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    LTF2267
    Invitado


    LTF2267 on #1055804

    Muchas gracias, Ari, por tu comprensión. Eso es lo que estoy haciendo. No les cuento absolutamente nada y cuando mi madre viene a vernos solo le digo hola y adiós. A ella le resbala, yo creo, y es mi padre el que me súplica después que no sea así. No sé, es todo demasiado esperpéntico.

    Gracias por tus palabras.

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    LTF2267
    Invitado


    LTF2267 on #1055811

    No te conozco de nada, Irene, pero creo que lo ultimo que necesito es que una desconocida me abronque por un foro.

    ¿Que como consiento eso? No lo hago. Ya la relación está tan torcida con mis padres que el contacto se ha reducido a lo mínimo posible y solo ven a mi hijo cinco minutos a la semana.

    No puedo dejar de verles ni prohibirles el paso a mí casa. Primero de todo, porque como ya he dicho, mi madre está fatal de la cabeza y para llamar la atención y hacer sentir mal al personal es capaz de llegar a unos extremos inimaginables. Te lo digo yo que la he visto intentar cortarse las venas con un cuchillo de cocina.

    Y lo segundo, porque siguen siendo los abuelos de mi hijo y tienen derecho a estar con él. Y no lo digo yo, lo dice la justicia. No sería la primera vez que un juez obliga a unos padres a dejar que los abuelos disfruten de su nieto. Y mis padres son muy capaces de denunciar que no les dejamos ver al niño.

    Lo mejor que puedo esperar es que mi madre vuelva a ofenderse por cualquier chorrada y deje de hablarme por sí misma, está vez de manera definitiva.

    Así que ya ves, las cosas no son tan fáciles como simplemente «dejar consentir» ciertas actitudes. Además, todo el mundo recomienda la terapia como si fuera algo milagroso. Dudo que un psicólogo me solucione la vida, igual que ningún psicólogo o psiquiatra ha sido capaz de reconducir a mi madre.

    No, por ahí no van los tiros.

    Que conste que aquí no busco ninguna solución, solo desahogarme, porque estoy tan dolida y cansada que ya no sé muy bien qué hacer.

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    Anónima
    Invitado


    Anónima on #1055830

    Enhorabuena por tu embarazo. Siento la situación que estás viviendo

    Por experiencia personal con narcisistas (una abuela y un ex maltratador) trataré de aportarte algunas cosas.

    Yo sí fui a terapia, con un terapeuta maravilloso que me sirvió de mucho tras mi relación de maltrato y puede ayudar a partir de ahí a mi madre en relación a mí abuela. Efectivamente la terapia no es milagrosa, requiere de mucho trabajo de introspección que ayuda a restañar heridas emocionales desde su compresión racional y a establecer nuevas pautas de comportamiento en tus relaciones.
    Al tratarse de tu madre es más difícil establecer el contacto cero además de intuir que no quieres hacerlo. Entonces se trata, además de limitar el contacto, de fortalecerte emocionalmente para poder sobrellevar la situación desde otro lugar, psicológicamente hablando. Esto no significa que lo que haga o diga tú madre vaya a dejarte de doler o molestar, y mucho menos inmediatamente, pero sí tendrá menor impacto tanto en el momento, como en la activación del trauma o rumia posterior que se pueda desencadenar. Se trata de reducir tu ansiedad y que puedas volver más rápido y con mayor facilidad a un estado de tranquilidad interior.
    Una persona narcisista se alimenta de tu energía. Tú energía es su «combustible» y obtiene este combustible de tus reacciones, mucho mejor sí éstas son negativas. El narcisista no tiene paz y quiere robarte la tuya, envidia profundamente algo de lo que carece y se dedica fundamentalmente a fastidiar. Si reaccionas, si te defiendes, si te enfadas, le estás alimentando y generando una profunda satisfacción. Si no obtiene lo que quiere, se victimiza. Si le ignoras, buscará llamar tu atención.
    Seguro que esto lo «sabes» pero caes una y otra vez en ello y luego te sientes fatal y sobre todo, drenada de energía.
    A la persona narcisista no hay que darle explicaciones ni pretender razonar con ella para que te entienda. Hay que aceptar que no va a cambiar, aceptar ese vacío, y aceptar implica dejar de pelear y oponer una especie de resistencia «pasiva», porque en realidad tus reacciones hacia ella te agotan más que el hecho de escuchar algo hiriente por si parte.
    Estrategia: además de limitar el contacto limita la información que le des (por ejemplo: no la avises para el parto. Si no tiene otro medio de enterarse como si tardas una semana en decírselo), que la información sea escueta y racional evitando manifestaciones emocionales.
    Puedes buscar información acerca del método de la «piedra gris» y del «disco rayado» para relacionarte y comunicarte con ella. Puedes recurrir a la creación de imágenes internas que te aporten paz para refugiarte cuando ella está presente: imaginarte en una playa con el sonido del mar, visualizarte como una piedra que no reaccione por mucho que trate de provocar…

    No te voy a decir que vayas a terapia si no te apetece pero sí te recomiendo, y mucho, que leas sobre narcisismo materno, que te empapes de información, porque él entendimiento racional y «científico» ayuda, mucho, de verdad.
    Creo que he hecho un resumen lo más completo posible.
    Te mando un abrazo.

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    Noorah
    Invitado


    Noorah on #1055834

    Lo de tu madre es que bueno… no te voy a decir nada q no te hayan dicho. Terapia, corta con ellos y adios. Y respecto a las visitas, te aseguro que no es tan fácil como denuncia y visita. Para empezar, con niños tan pequeños, ni de coña. Con trastornos mentales e ideacion suicida, menos. Con como te tratan, menos aun. Y si no hay relacion probada con el niño, se van a peinar con un rastrillo que NO les van a dar visitas.

    Consulta con un terapeuta y un abogado especializado en familia, que ya te digo que 99% no les dan visitas con ese percal.

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    Juana
    Invitado


    Juana on #1055840

    Autora, la justicia deja ver a los nietos en condiciones normales de los abuelos. No a abuelos en tratamiento psiquiátrico con intentos de suicidio. Y lo mismo, lo que tu madre quiera hacer para llamar la atención… Suena duro, pero no es tu problema ni tu culpa. Tu deber es proteger a tus hijos. Como se lo tomen tus padres no es cosa tuya. Pero si no aceptan tus normas, yo cortaria relacion, desde luego

    Responder
    Salescat
    Invitado


    Salescat on #1055843

    No te enfades con Irene, creo que no tiene mala intención contigo. Yo tampoco la tengo al decirte esto, es solo mi ejemplo. Mi hermana es igual, ya no sé cuantas veces ha intentado quitarse la vida, yo corté con ella drásticamente, prohibiéndole la entrada incluso a casa de mi madre que vive a 200 km de mi. Mi madre no pudo cortarla asi que ha escondidas la dejaba vivir allí porque si no … Hasta que un dia se le cruzó del todo un cable, agarró un cuchillo y no se lo clavó a ella, si no a mi madre. Ella está bien. Pero pudo no estar aquí más. Tus hijos… No cariño no, me aterra que le des el poder de estar cerca. Estas personas no mejoran la salud, pero si la maldad.

    Nosotras tuvimos suerte, tú también?

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    Salescat
    Invitado


    Salescat on #1055852

    Se me olvidó añadir, hay algo muy importante que no has entendido. No sostiene a tu hijo para demostrar que hace lo que quiere, lo hace para demostrar que tiene poder y control sobre ti, y que puede hacer lo que sea con tu hijo incluso contigo presente, no es un pulso de poder, es una demostración.

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    LTF2267
    Invitado


    LTF2267 on #1056066

    Hola, Anónima.

    Muchas gracias por tu comentario, me ha ayudado de verdad y te has explicado muy bien. Sigo sin estar convencida para ir a un terapeuta, por mi experiencia personal con ellos no ha sido buena, pero sí que cogeré toda la información que pueda sobre narcisismo materno.

    Por un lado, quiero sacarla de mi vida, por mí y por mis hijos. Por otro, creo que ellos no van a dejar que me vaya en paz y por las buenas.

    Muchas gracias de corazón por tu comentario.

    Responder
    LTF2267
    Invitado


    LTF2267 on #1056074

    Hola, Salescat.

    Entiendo que no hay mala intención por tu parte, igual que no la había por parte de Irene, y no me enfado con ningún comentario. Ahora bien, ¿te crees que no me preocupa la seguridad de mi hijo y de mi futura hija con esta persona? Sé como es mi madre y las cosas que ha hecho, sé que no está bien de la cabeza y que en un momento malo puede hacerse daño a sí misma, incluso a los demás. No necesito que nadie me ayude a imaginar esa posibilidad, la tengo muy presente. Todavía recuerdo las palizas que me daba de pequeña y ya te digo yo que mis hijos no se van a acercar menos de un metro de ella.

    Siento mucho tu experiencia, igual que siento la de Anónima, nadie debería pasar por este sufrimiento. Ahora bien, mis padres se pasan por mi casa 5 minutos a la semana, no les dejamos coger al niño y ni nos planteamos dejarles solos nunca en la vida con él. Mi marido y yo ya hemos hecho testamento para que, en caso de que nos pase algo, la custodia la tenga mi suegra, y en caso de que ella no esté, mis hijos se irán a Austria con mi cuñado, lo más lejos posible de ellos.

    ¿Os parezco pasiva? Dicen por ahí que tendría que cortar toda relación con ellos y realmente es eso lo que me pide el cuerpo. Pero las consecuencias pueden ser terribles. ¿Que no es culpa mía como reaccionen mis padres ante tal decisión? No, no lo es. Pero si mi madre, por dar un escarmiento, se intenta suicidar y se le va la mano, yo eso no me lo perdono. Y mi padre tampoco. ¿Que está jugando conmigo? Lo sé perfectamente. Pero veo comentarios reduciéndolo todo a déjala de hablar y ya está, y sinceramente, creo que es reducirlo todo al simplismo sin tener en cuenta las consecuencias. Que no estamos hablando de que le siente mal y ya está. Estamos hablando de que se corte las venas o estrelle el coche contra un árbol.

    No quiero a mi madre. No le tengo ningún tipo de aprecio. Pero sé que no podría vivir con eso.

    No sé si un juez me daría la razón en esto, seguramente con los antecedentes de mi madre sí. Pero no voy a pasar por ese calvario, ni voy a hacer a mi marido y a mis hijos pasar por eso.

    Vuelvo a decir que no busco aquí soluciones, no creo que las haya. Solo quería un momento de desahogo, porque decir que esto me ha pasado una enorme factura psicológica es quedarse muy corto.

    Responder
    Gaby
    Invitado


    Gaby on #1056497

    Tienes que ir a terapia, por más Resquemor que tengas, un psicólogo no es lo mismo que un psiquiatra.
    Ningún Juez le va a dar permissoyde visita a una persona con trastornos mentales que debería estar internada.
    Por lo menos busca un terapeuta floral, tu eres centaury en las flores de Bach.
    Tu madre es vine y otras flores más.
    Pero ustedes se dejan someter.
    Acaso no crees que ella sabe perfectamente que tu tienes miedo de que ella se suicide??
    El que lo va a hacer no avisa ni hace show delante de la gente. Lo del cuchillo de cocina y las venas te lo diría perfectamente un psicólogo, que tu madre lo ha hecho porque perfectamente sabia que correrían a salvarla .
    Pero tú no eres lo suficientemente valiente para ir a terapia a que te digan tus verdades y que te duele el tiempo perdido en los límites que nunca pusiste.
    Yo no entiendo porque le avisas todo lo que haces, porque les abres la puerta etc
    Yo no lo haría.

    Responder
    MC
    Invitado


    MC on #1056736

    Nos educan y enseñan que la familia es la familia, y NO, a veces, por duro que sea, y aunque esté «msñ visto», hay personas que no merecen estar en nuestra vida.
    Describes a tu madre como una persona inestable, y justificas a tu padre, y perdona, pero en tu relato, ambos actúan exactamente igual, cada uno a su manera. Si tu madre se suicida o lo intenta, nada tiene que vercontigo, solo con ella y su trastorno, y eso, que le quede claro tb a tu padre, entiendo que es complicado poner límites, pero hazlo desde ya, no les avises del parto y ni tan siquiera del nacimiento hasta pasadas unas horas o que estés en casa, yo lo hice y mira, tan agusto, el que lo entienda, bien, el que no, pues ya sabe.
    Disfruta de tu marido, de tu embarazo, de tus hijos, el postparto es duro, no necesitas a nadie que no solo no aporta, si no que te desestabiliza.

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    Nova
    Invitado


    Nova on #1059314

    Siento de antemano si no me expreso bien, por estos medios es complicado y creo que como a todos, leer tanta injusticia remueve muchísimo.

    Como dicen, igual la terapia te ayuda, has vivido situaciones muy duras que quieras que no dejan huella.

    Yo también creo que hay que poner distancia con esas personas que tanto daño te hacen, al menos recién parida, que luego se acercan de otra manera y quieres darles un voto? Pues genial, pero al menos cambiar esa dinámica de poder en el que tú debes obedecerles porque si no la mujer se suicida, así no funcionan las cosas, ese es un mandato que te han metido tan dentro que ni siquiera puedes plantearte otra cosa, incluso a las personas con trastornos hay que ponerles límites.

    También me da la sensación de que la persona que más daño te está haciendo es tu padre, porque al final le ves en el papel de víctima y de santo, cuando no solo no tr ha protegido nunca si no que no le importa lo más mínimo hacerte daño para no tener que aguantar la rabieta de tu madre.

    Dices que no la dejas sola con el bebé, pero al final aunque no quieras lo coge, a un bebé con lo delicados que son, pero al final no dejas de estar en una situación de vulnerabilidad, en estos momentos lo más seguro es que no esté cerca, como he dicho, cuando sea algo más mayor o tu estés con más fuerzas pues bueno, lo vuelves a intentar siempre que sea con tus normas.

    Por otro lado tu estado emocional también es importante, al final entre las hormonas y tus padres vas a acabar con una depresión de caballo.

    No es tu responsabilidad que tu madre no se suicide y usar eso como chantaje es despreciable, que es normal que siempre que hay un suicidio haya culpa, pero si realmente se da el caso ya lo trabajarás, de momento los problemas de uno en uno.

    Aguantar maltratos por evitar un suicidio es terrible y lo peor es que lo ves súper normal porque te lo han metido a fuego.

    Tu ahora mismo solo tienes una responsabilidad, el resto que se apañen como puedan.

    Siento mucho si en algún momento te hago sentir juzgada, no es para nada mí intención, al final has vivido y estas viviendo una situación de mierda y bastante entera estas y bastante estás haciendo, mucha gente en tu situación ni siquiera sería capaz de poner los límites que has puesto.

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