Este es un post, un texto, lo que sea… Sobre el que he estado refllexionando estos último días y que realmente me apetece compartir. Tengo esa necesidad de contarlo, de desahogo interno.
Todo comenzó a raíz de que me encuentro en un momento de mi vida, en el que me juego bastante respecto a mi carrera profesional, pues con suerte en septiembre habré aprobado las asignaturas suspensas de la carrera más el TFG. Y tras ello, mi máster o incluso me planteo hacer otra carrera.
En este sentido, si reducimos todo a una acción, a un espacio de tiempo: estás jodida todo el verano, pero sabes, que una vez, llegas a meta: has cumplido un reto/ sueño. Y la verdad que, Derecho, como cualquier otra carrera requieren de esfuerzo y constancia para sacársela. Pero, a veces, cuesta, y mucho. Así que me puse a pensar en mi yo del futuro, y cómo me gustaría que ella reflexionase sobre el camino que llevamos hecho. Y llegué a las siguientes conclusiones:
Esas mismas personas que alguna vez me dijeron que era demasiado machorra porque siempre iba con ropa cómoda y hacía mucho deporte, ahora son las mismas que se matan en el gimnasio para tener un cuerpo fitness.
Esas mismas personas que alguna vez juzgaron mi voz por ser grave -la de un hombre,decían- ahora sienten la necesidad de querer una voz más potente para mostrar autoridad y ser escuchadas.
Esas mismas personas que alguna vez me criticaron por tener demasiadas espinillas, ahora sólo salen a la calle si van maquilladas.
Esas mismas personas que alguna vez me llamaron bollera, ahora resultan ser gays o lesbianas, o inclusive no saben lo que es estar enamoradx.
Esas mismas personas que alguna vez me juzgaron por ser callada, ser insulsa (sin personalidad), ahora son personas vacías, reflejos de reflejos.
Esas mismas personas que alguna vez me manipularon y me usaron para no sentirse solxs, ahora son personas con necesidad de dependencia emocional.
Esas mismas personas que alguna vez me dejaron de lado o rompieron conmigo porque necesitaban espacio o porque no querían compromisos, ahora son las que buscan no estar solas.
Esas mismas personas que alguna vez me hicieron bullying, continúan siendo personas llenas de complejos.
Y podría continuar, pero no. No lo hago porque guarde rencor, y esto sea simplemente una manera de desahogarme al respecto. Para nada. De hecho, está olvidado y perdonado. Y al respecto os digo: la culpa de todo esto, no es de ellos. La responsabilidad es completamente MIA.
Y la responsabilidad es completamente mía porque, he abierto los ojos respecto a una de las lecciones más importantes de mi vida: nada importa tanto como tu voz interna. Lo que tú te digas a ti misma que es x, será x. ¿Y sabeís que? Que cada insulto, crítica o daño recibido, no es otra cosa que el reflejo de lo que yo proyecto de dentro hacia fuera. Cada insulto ha sido simplemente una confirmación de lo que ya pensaba de mí. De este modo, al pensar así, quiera o no reconocerlo, actuaba consecuentemente a ese modo de pensar.
Añado a este punto, la importancia de no tomarte nada personal. Aquí reside la autoconfianza que tengas en ti misma para saber que realmente cuando alguien te insulta o critica, realmente, es una necesidad de soltar esa carga emocional. Seguro que se ha tomado algo de manera personal y le ha hecho mucho daño.
A colación de todo lo expuesto, he de decir que todo es cierto. Siempre he sido una chica muy insegura, como nos ha pasado a todas al pasar por la adolescencia, y mis complejos eran esos:
No me sentía nada femenina. Por ello, trataba de serlo, pero me hacía muy infeliz. Del mismo modo, tampoco mi voz me ayudaba a cumplir mi rol de género. Y esto terminó de acomplejarme mucho más, al punto de que trataba de hablar lo mínimo posible para que nadie escuchara mi voz. Para colmo, el hacer tanto deporte me proporcionó musculatura, y como eso, es más bien masculino, pues… apaga y vámonos.
De ser de pequeña una niña extrovertida, alegre y activa, pasé a ser tímida y completamente pasiva. Y esto, me ha hecho perder tal cantidad de trenes, que definitivamente de unos 2 años para acá, estoy reinvirtiendo completamente la balanza para sacar mi yo más auténtico. Y en ese camino estoy en todos los aspectos de mi vida con el fin de enriquecerla de experiencias al máximo posible.
Espero dentro de un tiempo volver a contar como me va todo y deciros que sigo cumpliendo sueños, y que mi Pepito Grillo y yo cada vez nos entendemos mejor y mejor.
PD: encontré mi feminidad, pero es una feminidad a mi manera. Por suerte los tiempos evolucionan, y del mismo modo, que un día me apetece ponerme un vestido y botines altos, otro día voy extramega cómoda.