Hoy quería contar algo bonito dentro de lo dura que es la vida, porque os leo mucho y a veces echo de menos que nos paremos en las pequeñas cosas buenas que tiene la vida. Nos dedicamos tanto a preocuparnos por las malas, a quejarnos de las malas que se nos olvidan las buenas.
Con 55 años, hace unos meses me dio un ictus que no me llevó al otro barrio de milagro. Me pilló además en un momento muy vulnerable de mi vida y aunque tuve todo el apoyo de mi familia, pues bueno, creo que no fui consciente del todo que estuve a.de morirme hasta que salí del hospital después de dos meses, porque me tuvieron que intervenir y todo.
Y hoy vengo a hablar de la persona con la que me tocó convivir esos días en el hospital. Tuve dos compañeras, la primera mejor no la recordemos porque era una pobre señora demente que por las noches gritaba e insultaba a mis hijas que venían a estar conmigo… pero después llegó ella.
No voy a decir su nombre, pero si me lee o si me atrevo a enviarle esto, sabrá que es ella.
Una mujer de mi edad, un poquito más mayor, con una vida durísima, con varias enfermedades graves a sus espaldas y con una entereza, un humor, una forma de enfrentar la vida que yo creo que gran parte gracias a ella sigo aquí y no me fui para el otro barrio, porque mi compañera de cama, una total desconocida a la que conocí en uno de los momentos más vulnerables de mi vida…
Con deciros que, pues, obviamente conviviendo, estuvimos más de un mes en la misma habitación compartiendo baño. Ella estaba ingresada por varias dolencias y a la espera de una cirugía mayor.
Y en nuestra convivencia pasábamos de la risa al llanto, de escuchar los pedos la una de la otra (siendo yo súper tímida para esas cosas). Conocí a su familia, conoció a la mía, nos contábamos la vida, nos acompañábamos las noches de insomnio, vacilábamos juntas a las enfermeras, nos ayudábamos dentro de que ninguna de las dos podía prácticamente moverse.
Nos dábamos ánimos y con la situación tan dura que tenía, tenía una actitud ante la vida que, de verdad, es que insisto: creo que estoy aquí, entre otras cosas, gracias a la medicina, a los médicos… y a ella.
Y hoy estoy muy feliz porque me acaban de decir que han podido operarla de algo que llevaba mucho tiempo esperando, que ha sido un gran, gran, gran, gran éxito, que podrá recuperar calidad de vida, que no tenía ninguna.
Por supuesto, seguimos en contacto y la considero alguien de mi familia. Siento que la vida me la puso en el camino por algo, aunque tuviera que ser en la habitación de un hospital.
Y desde aquí, amiga, siempre juntas y gracias por todo. 💛
