Mi marido es la persona menos detallista del mundo. Creo que no puedo nombrar ni una sola vez que me haya hecho un regalo. Y mira que se lo pongo fácil, siempre le digo qué quiero y dónde puede comprarlo, pero ni por esas.
Al principio no me importaba demasiado, aunque me gusta que me regalen cosas, al menos, en los días señalados, como cumpleaños o navidades. Me había acostumbrado a no recibir nada de su parte, pero esto ha cambiado desde que hemos tenido a nuestro hijo.
El niño, que ya se da cuenta de cosas, ve como su padre recibe regalos en su cumpleaños o en otras ocasiones – porque a mí me encaran hacer regalos – pero, sin embargo, yo no recibo nada de su parte.
Se lo comenté a mi marido y le dije que, por favor, yo le decía dónde comprarme un detalle, algo pequeño, no hacía falta una gran ostentosidad, pero él me sigue diciendo que él no es detallista y que ahora no va a empezar a serlo así que he tomado la decisión de hacerme autorregalos.
Los elijo, los compro, los envuelvo y le pido a mi marido que me los dé para que el niño vea que su padre tiene detalles conmigo. Sé que suena deprimente, en verdad lo es, pero no quiero que mi hijo piense que su padre no me quiere porque no me hace regalos.
En serio, ¿qué alternativa tengo? Lo he intentado de todas las maneras posibles y mi marido no lo pilla, es imposible.