Buenos días os intento contar bien para que podáis opinar
Hace dos años fuimos padres y la maternidad, por mucho que leas y te informes, siempre supera todas tus expectativas. Yo he de decir que, después de dar a luz, estuve súper bien. No tuve depresión post parto ni baby blues. Me recuperé casi de inmediato y conecté con mi hijo desde el primer momento, pero, para mi marido, la cosa no fue así.
Tardó mucho en conectar con el bebé. Empezó a decir que le tenía manía, que cada vez que lo cogía lloraba, cuando el niño lloraba se iba de casa porque decía que el llanto “le agobiaba” y eso resultó en yo encargándome de absolutamente todo: biberones, siestas, paseos, desvelos nocturnos…
Mi marido tardó meses en asumir su nuevo rol como padre y, ahora que el niño es ya más mayor, se llevan a las mil maravillas, su padre es su súper héroe: juegan juntos, se lo lleva a las extraescolares, se encarga de él… lo normal, vamos.
Pero, es que ahora, mi marido dice que es hora de tener el segundo y yo, sinceramente, después de lo sola que me sentí cuando tuvimos al primero no tengo ningunas ganas de volver a pasar por eso una segunda vez.
Él me dice que fue una época mala, que le costó asumir su rol como padre y que tuvo conflictos internos hasta que se amoldó a su nueva vida, pero de verdad, la que se comió los primeros meses – para mí los más difíciles – fui yo, sin ayuda de su parte ni de nuestras familias. Él inste en que ahora las cosas serían distintas y a mí me gustaría creerlo porque no quiero que mi hijo sea hijo único, pero no me apetece volver a pasar por lo mismo.
¿Alguien ha vivido una situación parecida con sus parejas?