Hola
mi pareja tiene una enfermedad crónica desde hace unos 20 años (diágnosticada).
Fue como un jarro de agua fría y nos ha limitado la vida no por la enfermedad en sí si no por el impacto psicológico que supuso para él.
Cuando se la diagnosticaron él decidió mantenerla en secreto y que no lo conociera nadie, absolutamente nadie excepto yo.
Al principio era llevadero porque solo requería controles, alimentación sana y poco más.
Pero los años han ido pasando y la enfermedad ha evolucionado. 20 años después seguimos sin que lo sepan ni nuestros hijos, ni mi familia, ni la suya, ni amigos…
YO SIEMPRE HE RESPETADO SU DECISIÓN aunque haya requerido que yo mienta y haga cosas importantes en mi vida personal sin poder contárselo a nadie ya que se descubriría su enfermedad. Pero ahora tenemos muchas visitas hospitalarias, quirófanos, convalecencias etc y por ende yo llevo toda la carga familiar, la psicológica que supone tener a tu pareja enfermo y la de mentir constantemente para esconder la verdad.
Le he dicho que creo que ha llegado el momento de contarlo a la familia al menos si no quiere a la mía, a la suya y no hay manera, no quiere que sufra nadie y no quiere que lo vea nadie como un enfermo.
Las últimas hospitalizaciones ya han sido graves, con UCI de por medio e intervenciones importantes, necesito ayuda con los hijos, necesito apoyo psicológico con la situación.
Su madre me llegó a preguntar si pasaba algo en la ultima hospitalización porque notó que le llamaba menos y tuve que mentirle. Cuando llegué al hospital le dije llorando que yo no soportaba más esta presión que era una mochila demasiado pesada ya para mi sola que por favor me permitiera llamar a su hermano al menos. Creo que aquí ya actué mas por mi que por él porque no soportaba estar sola y corriendo de acá para allá para que no se enteré nadie, la última vez llegué tarde antes de que lo metieran al quirófano y los médicos me dijeron que me andaban buscando porque tuve que llevar a mis hijos al instituto. Y me contestó que era una egoísta, que él era el enfermo y él no necesitaba contar sus penas ni necesitaba a nadie y que si había ido al hospital a llorar y pedirle eso que me volviera a casa.
Con todo el dolor de mi corazón agaché la cabeza y seguí callando.
Por un lado creo que está en su derecho de no contar nada y yo lo he respetado hasta ahora pero esto ya me afecta mucho, la incertidumbre de que le pueda pasar algo… Y no quiero ser una egoísta…
