Tengo 43 años dos hijos y TikTok es como mi escape de vez en cuando. Y no lo voy a negar: sigo a varias mamás tiktokeras. Algunas me dan pereza, otras me entretienen, y luego están las que me hacen pensar o al menos me hacen sentir menos sola en esto de ser madre y seguir siendo mujer.
Una de ellas es Mami de 3. La sigo desde hace un tiempo. No me representa al 100%, pero me gusta cómo habla con libertad de ciertas cosas, cómo se ríe de sí misma y de lo que se supone que tenemos que ser. Tiene cosas que me encantan y otras que me chirrían, como eso de “yo no expongo a mis hijos” cuando se pasa medio TikTok contando detalles íntimos de ellos. Que sí, no se les ve la cara, pero chica… entre lo que cuenta y dónde vive, todo el mundo en su ciudad sabe quiénes son. Pero bueno, cada una con su criterio.
Y entonces apareció Didi. Otra madre, también de 40, con un humor más ácido, más de me resbala todo, y pensé: ¡ole! otra voz distinta. También con esa mezcla de soy madre pero también mujer y también persona que a veces se quiere tirar por la ventana. Los primeros vídeos me parecieron buenísimos.
Peeeero ahora… ahora están en un beef público que da vergüenza ajena como si tuvieran 19 años. Indirectas, vídeos pasivo agresivos, vídeos reaccionando, pullitas. Un drama de patio de colegio que no entiendo. Hay quien dice que es precisamente para subir seguidores, y puede ser, pero me da rabia porque están cayendo en una competición que a esta edad ya… es que no lo veo.
A mí se me han caído un poco las dos. No porque no puedan tener conflictos sino porque el cómo lo están gestionando. No sé cómo acabará la cosa y si soy la única que se ha enterado. Espero que hablen entre ellas y lo solventen la verdad, porque juntas pueden hacer cosas mucho más chulas que peleando y más por hablar de cosas físicas de la otra.