Al principio creí que solo era amabilidad.
Nos conocimos en la fiesta de antes de vacaciones de verano en su trabajo.
Coincidimos en las vacaciones en un pueblito costero del norte. Ahi empezamos a hablar.
Tanto yo como mi marido trabajamos en la misma ciudad, pero vivimos en otra. A veces me quedo al gimnasio después del curro en la ciudad donde trabajamos porque es más grande y hay más cosas.
No sé si fue casualidad u otra cosa. Pero parece ser que es su gimnasio habitual.
Buen trato pero se le nota a la legua. Me ha llegado a pedir mi número y todo.
No entiendo,
No hay tías en el mundo que quiere conmigo??
No le da miedo meterse en un lío en el trabajo por eso?
Pensará en mi en sus noches solitarias?
No tiene respeto por mi marido?
A vosotras os ha pasado?
