Mi marido es mala persona. Me está hundiendo la vida, tiene rasgos narcisistas, es ególatra, a veces creo que ejerce maltrato psicológico sobre mí. Es un rata, siempre acabo pagando yo gastos de nuestros hijos y cuando le pido su parte se enajena. Siempre se victimiza cuando tenemos una discusión, si infancia fue dura y con frecuencia alude a ellos como si con 40 años hubiese que perdonarle sus inmadureces por haber tenido dificultades de niño. Me ha llegado a insultar, insinuar que quiero sacarle pasta cuando siempre me anda debiendo él a mí, me grita cuando le llevo la contraria…
Sé que tengo que separarme. Tengo dos niños muy pequeños y afirma que va a pedir la compartida. Sé que si se la dan (cosa posible, porque las dan si se pide casi siempre) los días que estén con él van a comer mal, acostarse a las tantas, no hacer los deberes cuando estén en primaria, estar todo el día enchufados al móvil… Lo sé porque cuando se quedan solos para lo que sea (desde lavarme el pelo hasta ir al cumpleaños de mi mejor amiga) les pone el móvil y les da guarrerías. Cada vez. Es más fácil que jugar con ellos o insistir en que coman sano. Y no quiero, me los va a estropear… Por eso aguanto y aguanto y sé que está fatal estar aguantando algo así. Pero me siento prisionera. Siento que no puedo irme porque entonces no podré estar cuidando a mis niños tanto como merecen, aunque sepa que tampoco merecen esto.
Estoy convencida de que algún día encontraré la fuerza para mandarlo a la mierda, porque sería lo que aconsejaría a cualquiera que me contase mi historia. Pero no encuentro la fuerza para hacerlo.
El caso es que es tal el nivel de ansiedad y cortisol que me provoca… Hoy hemos tenido una discusión por dinero y me ha llamado pu… Ya sabéis. Me he quedado loca, nunca había llegado tan lejos en 14 años de relación. Estoy aún en shock. Lo ha dicho con un odio en los ojos y una sonrisa horrible que me ha asustado, como un payaso malo de película.
Aún estoy temblando. Llorando porque mis hijos dormían pero no sé si eso puede llegarles a su subconsciente. Llorando porque sé que tengo que irme de aquí pero no es justo tener que compartir a mis hijos con él. O mejor dicho, que él tenga el privilegio de tener unos niños tan maravillosos sin él compromiso de educarlos.
Y le deseo algo malo. Le deseo lo peor. En este momento le deseo lo peor, y le siento horrible porque si mis hijos supiesen lo que pienso, me odiarían. Y supongo que es de muy mala persona desear algo así q alguien. No sé si lo deseo o sólo es el enfado. Pero mi cabeza ahora mismo piensa que si desapareciera definitivamente de mi vida, ya me encargaría de pagarles la terapia a los niños. Y luego yo misma me quedo horrorizada de pensar eso.
Por si cabe duda, en ningún momento pasa por mi cabeza hacerle daño. Ni loca, ni en mil años. Sólo me pasa el pensamiento de que se desapareciese por sí mismo, si le pasara algo y supiese que no iba a volver, me ahorraba disgustos. Sé que no está bien.
No me juzguéis muy fuerte. O sí. Yo qué sé.
