Llamando a mi bienestar.
Hola a todas y todos, escribo para escupir miles de sentimientos.
Tengo 26 años, acabo de salir hace un par de meses de una relación de ocho años, ocho años de cosas buenas y cosas no tan buenas, lo peor no es eso.
Mi peso, por encima de lo normal, ideal, idóneo, saludable etc… 89kg en 1.60centímetros, talla 44-46… mil frases que me acompañaron siempre, “Que gorda estás, deberías adelgazar, con lo guapa que eres de cara, no estás tan gorda…” de todo un poco dependiendo del momento y situación. Esto lo he arrastrado siempre, de ahí y de varias cosas más llega lo peor.
Dolor de cabeza, dolor en el pecho, agobio, miedos, miles de miedos, miedo a salir a la ciudad, miedo a montar en coche, miedo a salir a la calle porque me miren y piensen “vaya gorda ó que piernas”. Lloras, comes, ves la tele y vuelves a llorar, llega la noche (malditas y asquerosas noches, lloras, todo se ve más negro que de costumbre) con ello, llegan los mareos, y el diagnóstico del médico “Tienes depresión”. Tus mareos, dolores y demás son causados por la ansiedad, ¡ANSIEDAD MALDITA SEAS! Después de tres años de tratamiento psicológico, vuelves a medicarte, una pastilla al día para tu “felicidad” esa que tanto echo de menos (a veces creo que nunca estuvo de mi lado).
Vuelves a tener una vida lo más normal que puedes, eso sí, sin trabajo, vaya a ser que tu no notes esta crisis y puedas desahogarte más con tu propio dinero. Estudias, te mantienes ocupada, te levantas mareada, vomitas por los mareos, rigidez… ansiedad que pesada eres, ¿no te cansas de seguir en mi?
Pruebas el yoga, te alivia, pruebas la relajación, te alivia, Te miras el cuerpo, te odias, pero los ataques “hambrientos” te sacian, te habla tu ex, te dice que si ya no vas a sentir lo mismo
¿Lo mismo? ¿Tirar de tu carro y echarme otro cargo más encima cuando no puedo con el mío, estar con una pareja a la que he amado con toda mi alma y ha dudado de mi? Pero encima te sientes mal, no quieres que el sufra, pero que mala eres, que mala soy… vuelve tu malestar.
Sales con tus amigas, algunas te comprenden, otras te dicen: Ánimo, no estés así, que los psiquiatras no valen para nada (ojalá no se vean nunca así), no tengas miedo, sal, diviértete, si, esas amigas con las que tienes que hacer planes con semanas de antelación porque están ocupadas con sus trabajos, novios, viajes, (olé por ellas)… Pero a veces llega lo peor, esas conversaciones en las que te sientes diminuta…
Trabajo, más trabajo, escapadas (no tengo dinero para ir de escapadas, mis padres tampoco me pueden dejar) “tía siempre te estás quejando”, trago con ello.
Cuerpos, mis amigas no suben de la talla 40 ni una, pero que gordas se ven, que culo más gordo tengo, que piernas, ejem… perdona te saco 25 kg bien a gusto, ¿puedes cerrar el pico?
En fin la culpa es mía, solamente mía, escribo desde la desesperación pero escribo aliviándome.