Creo que ya escribí un post en el que exponía mis miserias, y no sé si el que estoy en proceso de escribir tendrá coherencia y/o cohesión; el caso es que hoy tengo el día tonto en que he de desahogarme, me lean o no me lean.
A mis 23 años no solo no he logrado tener una relación excesivamente duradera sino que espanté al que considero el amor de mi vida por mi personalidad autodestructiva. Lo peor es que cada vez creo más firmemente que no voy a volver a tener pareja, no voy a volver a enamorarme, que no voy a dar con alguien (tan bueno) como él. Ergo, que la única oportunidad posible para mi felicidad amorosa la desaproveché, y de qué manera.
Siempre he creído que no es posible que yo guste físicamente a un hombre. Y bueno, parece que estoy equivocada. No es que esté siempre encamada (ya que está también el hecho de que no soy una persona precisamente sociable), pero tarde o temprano, me surge la oportunidad de tener sexo ocasional. ¿Me satisface? Efectivamente, soy muy sexual. Aun así… necesito más. No ahora mismo, a la de ya, pero algún día, alguna vez más…
Necesito sentir que soy más que una cara agraciada, cuerpo y curvas bonitas (palabras ajenas, no mías). También se me alaba que soy muy inteligente, maja, buena conversadora, ingeniosa, graciosa, buena amante, interesante, etc. Entonces, ¿cuál es el fallo? ¿Porque a pesar de poseer tantas virtudes (según los demás, reitero) y no hacer ningún esfuerzo especial para mostrarlas (se me dice que soy natural), ningún chico medianamente decente siente cosas más fuertes por mí? O mejor dicho: ningún chico. Sin calificativos ni epítetos.
Mi conclusión es que si nadie se fija en mí más allá de mi físico (que tampoco me quejo al respecto de ello, pues hasta hace nada era incapaz de creerlo en serio), será que tanto no lo valgo. Que no soy suficiente ni nunca lo seré.