Hola!
Para todas las personas que ya no estudien esto va a parecer una tontería y probablemente a mí también me lo parecerá en un mes. Pero estoy a muy poquito ya de acabar la carrera y así como la primera mitad me iba muy bien, con medias de 8 y demás; en la segunda mitad tuve un bajón, especialmente este curso, que ha parecido imposible subir del 6. El detonante para mí ha sido un examen muy reciente, para el que estudié dos semanas porque quería sacar notaza, pero se me cruzaron los cables, hice una cosa muy obvia MUY mal y ahora si saco un 5 tendré suerte. Otra vez, puede parecer una tontería pero la verdad es que mi autoestima se está resintiendo porque por mucho que estudie, parece que sea imposible que haga bien un examen. Todo esto me hace sentir muy culpable, frustrada y, sobre todo, me hace cuestionarme mi inteligencia y capacidad, la verdad. Ya sé que las notas son sólo números pero es muy frustrante dedicar todo ese esfuerzo para que luego los exámenes te vayan mal por fallar en cosas que realmente sí sabías. Sobre todo cuando toda tu vida has sido la «empollona», que saca muy buenas notas y ahora ya no… Algún consejo? La verdad es que no sé cuál es la pregunta, sólo busco un poco de sabiduría!
Autoestima y estudios
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CarlaInvitado
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ResponderNatMiembro
ResponderHuy, yo era la empollona hasta que llegué a la carrera y me llevé una leche de realidad. Suspendía a mansalva, yo que en la vida había sacado menos nota de un 7 y me parecía que cualquier cosa por debajo de un 7 era un drama. Llegué a plantearme que la carrera me superaba, que tenía que dejarla, que era estúpida, que no me enteraba de nada… En realidad, con los años me he dado cuenta de que la culpa de mis frustraciones fue, en una grandísima proporción, de mis profesores que no tenían ni zorra de como dar clase, como explicar materias y como educar a jóvenes adultos. En otra parte de mi desmotivación ante el encadenamiento de suspensos, y aprobar todo raspado cuando conseguía aprobar.
En fin, acabé la carrera, con una nota mediocre y me puse a trabajar. Me daba igual en qué, con tal de trabajar, así estaba de desmotivada. Estaba harta de mi carrera y del tema, incluso buscaba cosas que no tuvieran nada que ver. Pero al final encontré un trabajo de lo mío, que al principio me daba completamente igual. Con el tiempo (con poco tiempo, enseguida) recuperé la seguridad y la confianza en mi inteligencia. Mi trabajo empezó a encantarme, aprendí los conceptos, tuve buenos «profesores» y conseguí dominar lo que hago, hasta ser de los mejores trabajadores de mi empresa. No lo digo yo, que tengo una autoestima de mierda. Lo han dicho mis jefes un millón de veces.
No te dejes amedrentar por un entorno que no es el ideal y que es incluso agresivo. Además, la carrera es sólo una parte del camino. Lo que realmente importa es que cuando hayas terminado y te pongas a trabajar, disfrutes con lo que hagas, te guste y cada día no sea durísimo levantarse para ir al curro. Que te lleves bien con la gente con la que tengas que compartir tu tiempo y tu vida y que te sientas bien haciendo lo que sea que vayas a hacer.
Yo soy tan afortunada que disfruto un montón de lo que hago, me gusta mi trabajo y soy buena en él y tengo unos compañeros que son la razón de que no me haya ido a algún sitio donde gane más. Porque estar mal en tu curro no está pagado. Y estar bien tampoco lo está. A veces compensa ganar un poco menos y sentirte como en casa.
No pongas en duda tu inteligencia por unas pruebas que no significan nada. Demuéstrala en cada paso que das hacia adelante, en las decisiones que tomes y en la satisfacción que sientas al final del día por lo que has conseguido. Los exámenes, al final, no valen para nada. De todas las entrevistas de trabajo que yo he hecho, sólo me han pedido el título en una. Se la pela si acabé o no la carrera, para que te hagas una idea, mucho menos la nota con la que terminé, o los años que tardé en sacarla. El movimiento se demuestra andando. Hacerlo mal en un examen o en diez no te convierte en un fracaso, ni en tonta, ni en retrasada. Simplemente, no estabas en las condiciones más óptimas en ese momento. Y los exámenes no tienen nada que ver con la vida real. Y ser «empollona» y sacar unas notas maravillosas, tampoco te convierte en inteligente, ni en lista, ni en nada especial si a la hora de la verdad te falta el ingenio, o la capacidad de tomar decisiones, o incluso de hablar con la gente que puedas llegar a tener a tu cargo. La vida son mil millones de cosas más que un examen, mil millones de cosas que no se aprenden en la facultad y que son muy necesarias para el día a día. Lo que te convierte en algo especial es la manera en la que encaminas y vives tu vida y tus sentimientos al final del día. No hay que buscar la perfección, que no existe. Fallar es humano, equivocarse es humano y es necesario para aprender (lecciones de verdad) y para forjarnos como personas. Y no hay que sentir culpabilidad por equivocarse. Es algo completamente normal.
Mucho ánimo.
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