5 años de cyber-amor. 5 malditos años de charlas, alegrías, tristezas compartidas. 5 años donde todo lo que nos hacia bien era estar conectados. Y nuestro sueño más grande, lo que nos mantuvo vivos todo ese tiempo, encontrarnos y realizar todos los sueños que compartíamos.
Este febrero, colmada de sueños y de mucha ilusión, enfrento mis padres (que para ser sincera fue lo más difícil que haya hecho en mi vida) y decido partir al Hexágono, para empezar eso que tanto habíamos soñado y deseado:concretizar nuestro amor y empezar a soñar, juntos como siempre hemos deseado.
Mi llegada fue súper emotiva: yo sentía paz. Y creo que el también, aunque su transpiración engañaba.
Nunca, en mi vida, me sentí tan pero tan feliz.
Los primeros días fueron súper lindos, en una semana ya me sentía una más de su familia y de la ciudad.
Lamentablemente, llegaron los cortocircuitos, pequeñas discusiones pero que yo encontraba graciosas: habíamos empezado a ser una pareja efectivamente y en la cotidianidad podían haber malentendidos culturales, cosa que me parecía «hyper drôle» (expresión francesa que significa «divertidisimo» y que a partir de ahora la voy a empezar a usar siempre porque me parece súper).

Pasan los días, y noto que crece esa sensación que todas las mujeres que por no se cual motivo conocemos muy bien: algo pasa. Y no es nada bueno.
El me dice que está confundido, que no me ama más. Realmente no me lo dice directamente, soy yo la que insiste.
No tengo, todavía al día de hoy, una explicación clara de lo que le pasa. Lo que si se es que el ya no me ama y me pidió que vuelva a mi país.
Hace ya casi 3 semanas que sigo confinada con el y que no hago otra cosa que llorar, sentirme un fracaso. Todavía no tuve la valentía de hablar con mi mamá:me da vergüenza. Porque para venir acá, fue ella a quien tuve que enfrentar. En este momento de tanta tristeza y dolor escribir acá me hace bien. La vergüenza de haber sido dejada después de 3 semanas de haber llegado al país del gran amor de mi vida, me paraliza. Estoy tan confundida. Mi cabeza ya no sabe que pensar. Yo no se que hacer, como sanar.
Gracias por leerme.
Flor