Hola chicas,
hoy vengo a poneros al día de cómo terminó aquel post de la pasada semana en el que os contaba que estoy completamente enamorada del chico que cada día me cobra el peaje de la autopista. (lee aquí el anterior)
Lo primero, os quiero dar las gracias a todas las que escribisteis y sobre todo por los consejillos. Que sepáis que me valieron de mucho y, sobre todo, me envalentoné un montón con vuestras palabras. ¡GRACIAS!
Ahora va lo bueno, qué hice, cómo lo hice y, lo más importante, qué pasó después.
Me decidí que el día perfecto para mi plan sería el viernes ya que sabía que ese día Juancho tenía turno completo y estaría en la garita desde la mañana a la tarde. Me pareció muy tierna la idea de darle una notita al ir a pagarle, pero en lugar de dejarle solo mi número, preferí escribir algo más (yo soy así de romántica, qué le voy a hacer). Lo que puse fue esto:
‘Tu sonrisa convierte mis mañanas en algo precioso. Ha sido demasiado tiempo de no decirte nada así que… eres el chico de mis sueños.’
Se lo entregué al darle un billete y él en un primer momento creyó que me había confundido y me lo devolvió, yo sonreí y le dije que era para él pero que tenía que leerlo cuando yo me fuera. Lo dejé bastante loco chicas jajaja.
Al salir de trabajar me tocaba volver a pasar por el peaje, pero claro, en el que iba en el otro sentido. ¿Adivináis lo que hice? Pues sí, pasé de largo e hice un cambio de sentido para pasar una vez más por su puesto.
Él se quedó todo pillado al verme, y mucho más cuando al darle el dinero dejé caer otra notita. En esta ocasión ponía:
‘Esta loca está dando vueltas a la autopista por verte sonreír.’ Y le escribí mi número de móvil.
Chicas, pasé una tarde terrible mirando al móvil esperando que él decidiese llamarme. Me daba un miedo terrible que no se animara, la verdad. Y a eso de las 9 de la noche, ¡me llamó!
Quedamos al día siguiente, el sábado, para ir al cine y cenar. Solo puedo deciros que la cita terminó en beso. Así que, de aquí en adelante, a ver lo que pasa.
Estoy muy ilusionada y encantada, a él le encantó mi ida de olla con las notitas, dice que estoy como una cabra pero que le parece muy guay que haya sido yo la que haya dado el primer paso.
Y nada más, ahora el tiempo dirá cómo va lo nuestro… ¡Gracias por estar ahí, sois magníficas!