Este año escolar ha sido el primero de mi hija en un colegio concertado religioso. En casa no somos creyentes, aunque los abuelos sí lo son, y cuando visitamos el cole nos dijeron que eran muy abiertos y que no era necesario ser católico para encajar. De hecho nos sorprendió para bien ver la diversidad del alumnado: hay familias con mamás lesbianas, niños musulmanes… vamos, que parecía un cole donde la religión era más un marco que una imposición.
Y hasta ahora estábamos muy contentos. Mi hija iba feliz, el ambiente nos gustaba y no habíamos notado ningún conflicto… hasta que falleció el Papa.
No sé si es un tema del colegio en general o más bien de la profesora que le ha tocado, que es una mujer de unos 60 años, muy devota y claramente afectada por lo ocurrido. Desde hace semanas mi hija —que tiene 4 años— empezó a hablar mucho del Papa. Que estaba malito, que había que rezar todos los días por él, que había que estar tristes porque «Jesús lo quería llevar con él».
Ahora que ha fallecido, mi hija sigue triste. Y lo que me preocupa no es la tristeza en sí, sino que no tiene herramientas emocionales ni cognitivas para entender algo tan complejo como la muerte, y mucho menos de una figura que ella no conocía. Me da la sensación de que se ha proyectado demasiado dramatismo en algo que ella ni comprendía ni necesitaba vivir de forma tan intensa.
No quiero hacer un drama donde no lo hay, pero me ha dejado un poco incómoda. ¿Es normal que se involucre así a niños tan pequeños en cuestiones religiosas? ¿Estoy exagerando?
¿Alguna ha vivido algo parecido en coles religiosos? Me encantaría leer vuestras experiencias.
grazie
