Tener «tolerancia a la frustración» es ser capaz de esforzarte en terminar un trabajo aunque al principio no salga como te gustaría, o aceptar que a pesar del esfuerzo haya otros que ganen el premio por ser mejores, no que te dé lo mismo que ganen haciendo trampas, que presuman por ello y que, encima, si lo dices la que queda mal seas tú, por «chivata» y «envidiosa». Me parece una injusticia y muy triste, y entiendo que tu hija esté indignada.
Para mí lo mejor sería poder hablar con la tutora en persona y de buenas, no para quejaros o para rectificar este concurso, sino porque lo sepa, porque dudo que el mensaje que se ha llevado tu hija y otros alumnos fuera el objetivo de la actividad, y para organizarlo de otro modo con vistas a otros años. Pero leyendo algunos comentarios a los que les parece tan indignante que tú no veas normal hacer trampas o que, directamente, no las hagas tú también, parece que es mejor no intervenir para no crearle problemas a tu hija.
Creo que tiene razón el comentario que te aconseja hablar con ella y explicarle qué opciones tiene y sus posibles consecuencias, y apoyarla en lo que decida.
Y bueno, como consuelo, el valor material de ese premio es muy bajo, lo principal es el orgullo de saber que has presentado la mejor decoración y de que los demás lo reconozcan y la ganadora no va a disfrutar de ninguna de esas dos cosas, ella sabe que no ha hecho nada de lo que enorgullecerse y, como encima se lo ha contado al resto, los demás también. Tu hija puede estar muy orgullosa de la decoración que ha presentado.