Buenas!
No sé cómo contar esto, pero creo que lo hago un poco más por desahogo que por encontrarle la lógica al asunto.
Tengo sesiones de rehabilitación recurrentes por culpa de una lesión y en enero me cambiaron de rehabilitador.
La primera sesión que vi a este chico, por mi parte ni fu ni fa y, aunque me quedé un poco con la mosca detrás de la oreja porque el trato me pareció un poco más cercano de lo habitual, pero pensé que, como la clínica tiene un trato así de cercano en general con todos y el chico tiene mi edad, pues que era algo normal y no le di mayor importancia.
En la segunda sesión la cosa fue a más, todo el rato tratándome de guapísima, que qué ojos más bonitos y otros halagos físicos (que a mi en general, aunque me gusta escucharlos, me la traen floja), y luego preguntas por su parte algo más íntimas sobre, por ejemplo, si tenía o había tenido pareja, y demás.
En un momento que estábamos hablando de cosas banales, me comentó cual era su película favorita (una nada típica y encima la mia también) y me lo encontré mirándome a los ojos y nos quedamos así un rato y cada vez la conversación parecía más tonteo que otra cosa, que si el tiempo conmigo se le pasa volando y eso le gusta y a la vez no, que soy su paciente favorita, etc.
Para la última sesión que tuvimos (pero no el fin del tratamiento), decidí regalarle un detalle con mi tarjeta de contacto.
Comenzó diciéndome que tenía que pensar cómo me iba a guardar para tenerme bien localizada y demás y, cuando salio el tema de las citas de San Valentín y decir los dos que no habíamos tenido nada, me envalentoné y le dije que podríamos tomarnos un café un día y nos reímos, aunque se notaba un poco la tensión, así que dejé que corriera el asunto como si no hubiese dicho nada.
Al poquillo me dijo que sería él el que me invitaría al café por el daño (físico) que me hace en las sesiones y le dije que ne parecía un buen trato, y lo siguió diciendo varias veces a lo largo de la sesión.

Ya, casi de últimas, me dijo que un día teníamos que quedar y ver juntos las películas del mismo estudio que nuestra favorita y ya, al final, cuando le conté que después me iba de cervezas con una amiga al acabar pero que nos conocía y acabaríamos liadas en algún concierto o fiesta o algo, me dijo que esas eran las amigas que él quería por liantas, así que le dije que nada más que me llamara cuando quisiera no saber cómo acabaría la noche.
Ahí me dijo no se qué de la ley de protección de datos y le dije que mi tarjeta no estaba asociada a eso porque se la di libremente y me dijo que era un buen punto ese, pero ya ahí me dije que algo no cuadraba.
Evidentemente no me ha escrito ni nada, algo que ya sabía que podía pasar (sobre todo porque sigo siendo su paciente), pero extrañamente me ha afectado más de lo que pensaba y sobre todo me siento confusa con cómo se desarrolló toda la conversación.
Sí que es cierto que fui yo la que lo invitó de primeras y al final, pero entre medias fue él el que estuvo sacando el tema sin yo decir nada, así que creo que me he hecho pajaritos en la cabeza con eso pensando que es un sí rotundo y que hay otros motivos para que no lo haga (con las ilusiones que eso implican), cuando mi parte lógica dice que el chico tiene todo el derecho del mundo a rechazarme, sea el motivo que sea, y que yo el no ya lo tenía antes de ir de valiente así que debía ir curada de espantos…
Me da rabia sentirme así, aunque sé que en la próxima sesión que tenga, ya me habré lamido las heridas del rechazo y seguiré siendo la chica risueña y alegre que soy en general, pero ahora mismo la verdad que me siento un trapo sucio…
Perdón por el tostón