Hace unos meses conocí por tinder a un chico y hablando hablando congeniamos tan sumamente bien que intercambiamos nuestros teléfonos. Acto seguido, continuamos hablando diariamente, no exagero, si os digo que era un constante enviar y recibir mensajes a todas horas de madrugada, durante el horario laboral, ratos libres… Lo que dio lugar a contarnos cositas muy íntimas y algo picaronas, ya entendéis, pues por cosas del destino él está teletrabajando en nuestra ciudad y yo después de mucho tiempo en ella me tuve que ir por motivos laborales, lo cual no dificultaba para que siguiéramos hablando por WhatsApp y siempre que coincidimos los dos en la ciudad quedar a tomar unas cañas y cenar…
La cosa es que después de 4-5 cenas y tardes de cañas, algún que otro tonteo me cargué de valor y le dije que podíamos dar un pasito más a lo cual su respuesta fue «sabes que te quiero como amiga y está bien que me lo hayas dicho pero no es el momento, si lo tiene que ser será», y yo aaah, vale, me morí de la vergüenza y como me conoce muy bien, y sabe que soy muy insegura me dice que nada va a cambiar y seguiremos siendo igual de amigos que hasta ahora….

Y ahora es donde viene el kit de la cuestión, yo después de esa negativa me alejé hasta tal punto de no hablarle pero es él quien me busca, quién me escribe, quién me dice de quedar cuando sabe que ando por la ciudad y yo como tonta vuelvo a quedar con él, cuando se me hace muy complicado no besarle…
Es verdad, que me he enterado que puede haber otra chica, es más me lo ha dicho él que está conociendo a alguien de fuera, entonces lo que me ralla la cabeza es lo siguiente, si está conociendo a otra, por qué me sigue hablando, insinuando, y diciendo cosillas no aptas para menores de 18 años? Acaso me quiero tener en la recámara por si la otra le falla? Debería alejarme de él? Ponerle las cosas claras sobre la mesa de nuevo? Que haríais si estuvierais en mi lugar.