¡Hola!
La verdad es que no creo, pero te entiendo, porque pasé por algo parecido durante todo 2024.
La Nochevieja que daba comienzo a ese año, mi cuñado, un chaval joven y sano, padre de un nene pequeño (mi sobrino) se desmayó en su cocina mientras él y mi hermana preparaban la cena. Celebramos el año la mitad de la familia en urgencias y la otra mitad cuidando del crío en su casa. A partir de ahí empezó a tener mareos grandes que le llevaron hasta a un accidente de tráfico (que por suerte quedó en lo material). El diagnóstico final fue estrés, pero pasamos meses muy chungos en los que se valoraron posibilidades terribles.
Justo entonces, mi abuelo, que llevaba años con despistes pero que era súper autónomo, tuvo un descenso en su salud horrible, y en pocos meses tuvo tres fases: durante un par de meses, vivió aterrado creyendo ciegamente que acababa de ser víctima de un horrible robo en su casa con violencia (todo el día llorando porque en su cabecita le habían robado y agredido), después pasó a volverse él mismo súper agresivo física y verbalmente con la familia cuando siempre había sido un amor el segundo mes, y por último perdió el 100% de su autonomía. No sé cuál de las 3 fases fue más dura, verle sufrir con miedo a él, sentir miedo por nuestra integridad o verlo apagarse. Murió cuando llevaba un mes o así en cama.
No hacía ni dos meses de su pérdida cuando mi gato se quedó ciego de golpe. Un mes buscando diagnóstico: un cáncer linfático. Decidimos no alargar su sufrimiento y empezamos a darle un tratamiento paliativo, porque su veterinaria nos dijo que a la ceguera se acostumbran rápido y si se mostraba en calma no estaba sufriendo, pero quedamos en que en cuanto le viésemos mal, nos despediríamos. Un mes más tarde (dos en total) una tarde notamos que se encontraba mal e hicimos lo más amoroso y duro del mundo. Fue un auténtico palo, era el mejor gato.
Parecía que veíamos un rayito de luz al llegar el otoño con dos rayitas en un test: estaba embarazada. Ilusos, creímos que el bebé venía a mejorar el año. Desde el principio tuve sangrados, hematoma… Estuve en reposo y en ese tiempo la gata de mi madre también se puso mala (insuficiencia renal) y mi marido tuvo que acompañarla a eutanasiarla también porque ella sufrió desde el minuto 1. Yo sola en casa, con riesgo de aborto, recordando al mío y sin apoyar a mi madre. Muy jodido.
Pero me aferraba a mi bebé, que nos traería alegría por fin, ya que después de un mes de reposo nos dijeron que el hematoma había desaparecido… ¡Algo que iba bien! Así que fuimos a una consulta privada para que nuestro niño pudiese ver a su futuro hermanito o hermanita en una eco. Y con él mirando la pantalla, nos dijeron que no había latido. Por el tamaño del embrión, debió pararse el mismo día o al siguiente de la última eco que nos habían hecho, cuando el hematoma se había deshecho ya. Totalmente inesperado y muy doloroso.
Mientras me recuperaba del aborto, mi madre tuvo un accidente con un puesto de un mercadillo que se voló con el aire y le golpeó fuertemente las piernas, dejándole heridas muy feas que llegaron a necrosarse.
Total, que familiares y amigos cercanos nos dijeron lo del maldeojo, y aún sin creerlo, aceptamos el regalo de pulseras rojas de esas que se supone que lo quitan. Toda la familia llevábamos una
Llegó 2025, hicimos rituales para que el año nuevo fuese mejor, nos dijeron cosas como que los bisiestos suelen ser malos años… Pensamos que la mala racha había acabado ya.
Mi hermana se quedó embarazada. Estábamos esperanzados, su embarazo no tenía nada que ver con el mío, su bebé crecía fuerte en su tripa. Y con la pulsera puesta, superados los 3 meses, le pasó lo mismo que a mí: no hay latido.
Así que creo que no tiene nada que ver.
Solo te deseo que esta mala racha pase.
Te doy un gran abrazo.