Alucino con mis hermanas, hace un año a mi madre le dio un ictus y quedó convaleciente sin poder recuperar 100% la movilidad. Desde entonces le hace falta ayuda para las tareas más cotidianas. Por otro lado, a mi padre le han diagnosticado demencia senil y aunque le están haciendo pruebas para ver el alcance, no pinta bien.
Yo me quedé sin trabajo hace cuatro meses y no sabía cómo iba a hacer para pagar el alquiler a largo plazo por lo que mis hermanas me propusieron que me fuera a vivir con mis padres y les ayudara con lo que necesitaba a cambio de vivir gratis, y no tener que comprar comida, ya que lo hacemos con la pensión de ambos (así nos ahorrábamos el dinero de las cuidadoras).
Tengo 55 años y las perspectivas de que me contraten son escasas, por lo que me pareció una solución a mis problemas, aunque sabía que iba a ser duro.
Después de un mes, les dije que necesitaba que me suplieran un fin de semana cada una de ellas al mes para yo poder salir, desconectar y tener vida. De esa manera yo hago la primera semana de cada mes y la tercera completa y la segunda y la cuarta solo de lunes a viernes.
Entendieron la situación y aceptaron, pero a pesar de todo, en cada conversación me echan en cara que lo mío es un chollo. Es un trabajo durísimo, que lo hago con todo el amor del mundo porque adoro a mis padres, pero que de ahí se me juzgue como que soy una privilegiada, no me parece bien.
¿No creéis que tienen mucho morro echándome en cara eso cuando ellas no se ocupan absolutamente de nada, excepto dos días al mes?
