3° de la ESO lo recuerdo como una tortura. Nunca tuve muy buenas notas, pero en ese curso, fue terrible…
Fui mala influencia durante años, y mi mejor amiga, también. El enterarme de que el resto de las familias nos trataba de malas influencias nos hizo mucho daño, a día de hoy 20 años después, seguimos hablando del tema.
Para nosotras no era importante sacar buenas notas, era importante pasárnoslo bien, reírnos juntas y hacer canalladas… cuando a ella la cambiaron de instituto, yo no mejoré mis resultados académicos. Al contrario, porque pasaba mis tardes con ella porque por las mañanas no nos veíamos.
A día de hoy, muchas familias de las que nos consideraban causas perdidas, estoy segura de que echan la vista atrás y se comen sus palabras. Seguimos siendo amigas, tenemos familias, y son amigas. Tenemos trabajo, tenemos perros, viajamos juntas, celebramos juntas, tenemos todo lo que alguien desearía para su hijo.
Y aunque no tuviera a nada de lo anterior, me daría igual, la tendría a ella.
No cambies a tu hijo, no cambies sus amistades. Unas notas no definen la personalidad de ese chaval al que tu estás encasillando y queriendo eliminar de su vida. Harás que tu adolescente se rebele y quizás estés eliminando de su vida a alguien realmente importante. Si tan malisimo es, que con 15 años, me extraña que sea para tanto, la vida los separará, y ahí tendrá su aprendizaje…