Yo lo que te diría es que los dos (tu marido y tú) os sentaseis con el niño a hablar de los cambios de la edad. Que poco a poco se hará haciendo más independiente y necesitará menos supervisión adulta. Que ciertas cosas que antes podía hacer, como entrar en las duchas de mujeres, ahora ya no puede porque se está haciendo mayor. E igual que papá no puede entrar en las duchas de las mujeres, los niños mayores tampoco. Pero que la próxima vez, no lo obligaréis a hacer algo con lo que se siente incómodo, sino que el padre lo acompañará a las duchas. Que los dos lo queréis mucho y que queréis que sea feliz.
Si quieres puedes proponerle un día para vosotros solos y que el padre lo dedique a la niña.
No te resulta curioso que digas que lo quieres como si fuese de tu sangre, pero luego comentas que es que no es de tu sangre un par de veces? Y no lo digo cuando estabas explicando que su madre falleció, sino mucho después, cuando lo comparas con los hijos de tu compañera de trabajo y cuando lo comparas con el «vínculo madre/hija». No conoces la expresión «niña de papá» y «niño de mamá»? De forma natural, no hay más afiliación con unos que con otros. Pero sí que se dan diferencias y favoritismos. Creo que es algo con lo que tenéis que tener mucho cuidado porque parece que el niño ve favoritismo por su hermana, que puede ser cierto o no, y que solo sea que al ser más pequeña necesite más atención.