Mi marido no para de buscar actividades y extraescolares para el niño. Le ha apuntado a 3, ahora tiene todas las tardes ocupadas, dos con basquet, dos con inglés y una con música. Yo le digo que es demasiado, que también necesita descansar un poco y me dice que no, que así llega agotado y entre eso y que siempre tiene algo de deberes, la tarde pasa más rápida y está entretenido.
El colmo es que ahora quiere que vaya a un grupo de scouts los sábados, eso implicaría no pasar la mañana del sábado con él y lo veo exagerado, a este paso ni nos conoceremos.
Estoy cabreada porque me parece que no lo hace por el niño, sino por él, para estar más tranquilo y no tener que lidiar con un preadolescente. Encima mi hijo lleva un cabreo de mil demonios y, sinceramente, creo que tiene toda la razón del mundo.
