Si soy sincera no sé exactamente cómo desarrollar de manera esquemática todas las emociones y pensamientos que tengo ahora mismo al igual que creo que lo único que necesito es desahogarme fuera de mi libreta de journaling o mis notas del móvil esperando que en algún punto alguien lea esto y diga tía te comprendo, vaya putada.
A mis escalofriantes 25 años puedo decir, con bastante vergüenza de hecho, que no tengo ni una sola amiga y que nunca he tenido una relación de pareja estable. Podrás decir bueno chica, son rachas, el amor ya te llegará y conocerás a tu grupo algún día. Sal y disfruta mientras de tu soledad, conecta contigo misma y conócete, mejora tu autoestima y todo ese largo etcétera de tipismos de autoayuda que solemos escuchar.
Ante aquello podría responderte, como hice en su momento en terapia psicológica, que lo único que he conocido a lo largo de mi vida es todo eso. Continuamente hablo conmigo misma, me cuido, me compro regalos, me llevó a citas… me conozco y me encanta esa intimidad autónoma que me permite la soledad. Me quiero y sé apreciar las cualidades que tengo que considero que son positivas al igual que aquellas negativas.

Te preguntarás entonces cuál es el problema. Pues bien, es que resulta que aunque considere que soy una «mujer normal», el hecho de haber vivido desde que estaba en el colegio recogiendo rechazo, abusos, insultos, burlas… en el área social, llegando a mi actual soledad, me hace dudar de esa percepción que tengo de mi misma. Entiendo que el mundo es subjetivo y que nadie me verá como yo me veo, pero como es posible que siendo «normal» nunca nadie haya sido capaz apreciar lo que soy y querer compartir su tiempo conmigo. De forma resumida, tengo un pepito grillo demoníaco que cada día me dice: «eres la peor persona del mundo, la más fea, la más borde, la más inútil… y por eso estas sola, porque nadie querría estar con alguien así».
Nunca he conocido a nadie que esté tan sola como yo lo estoy para que pueda empatizar con esa sensación. Toda la gente que he conocido, en algún momento de su vida, a disfrutado de una mejor amiga, de un grupo, de una pareja, una familia o, aunque sea, la atención de alguien que consideraba que eran atractivas o dignas de conocer.
Cada día que me levanto pienso que ese será el día que eso pueda comenzar a pasar. Intento apuntarme a cada evento, grupo, salida que puedo, pero siempre se queda ahí nada más. No recuerdo la última vez que salí en grupo y me reí, disfrute o sentí acompañada; no soy capaz de recordar cuando fue que alguien se acerco a decirme que le parecía atractiva o interesante y quería conocerme mejor en una cita, y mucho peor, no sé si cuando fue el último cumpleaños en el que yo no me hiciese mi propia tarta y comprase mis velas.
Mis pocas experiencias en la amistad se han basado en relaciones de conveniencia por echar el rato en clases o el trabajo pero se quedan en ese plano superficial nunca llegan a algo más íntimo. De igual manera mis aventuras en el terreno sexual solo han surgido a raíz de encuentros casuales de una noche cuando he salido de fiesta, he bebido, he ido yo tras del chico y se acabó. Y eso ya no me sirve porque al acabar con el mundo estudiantil, todo se ha terminado. Se acabaron las salidas de los jueves, los findes de fiesta o las barbacoas de verano. Todo el mundo tiene su vida menos yo por lo que parece.
Siempre pensé que el karma me recompensaría algún día o al menos justificaría mi falta de vida social-romántica con que era una chica comprometida con sus estudios y futuro. Spoiler de nuevo: vivo de empleo en empleo de atención al cliente con condiciones a cada cual más denigrante. He dejado de ver que mi situación vaya a mejorar en un futuro. No sé que hacer con mi vida, no sé si estudiar un master, si tirar directamente por oposiciones, si irme fuera… la cuestión es que todo aquello me da igual porque siento que no tiene sentido porque lo único que deseo es compartir mi experiencia de vida y notar la calidez humana que nunca he podido tener. Quiero que alguien le guste mi sonrisa, mis opiniones, quiero abrazar, besar y follar sin estar bajo los efectos del alcohol, quiero oír un te quiero y que me gusta pasar el tiempo conmigo.
A día de hoy estoy desesperanzada, siento que ese pepito grillo me tiene rozando la locura en ocasiones y por eso creo que estoy escribiendo esto en un foro público-lo cual siento que estoy haciendo de forma horrible porque me falta muchísima información-.
Como digo, ya debatí muchísimo este tema con mi psicóloga, y no queda mas remedio que seguir trabajando en mi autoestima y generar acciones efectivas que me permitan algún día encontrar aquello que deseo y creo merecer. Me gustaría creer en mi, en todo aquello positivo que sé que tengo, pero en momentos como este, solo veo a una mujer horrible y gris.