En la vida y en las relaciones a veces hay que escoger qué nos viene mejor porque no se puede tener todo. Parece que lo que falta en tu relación es un sano equilibrio en el que ambos aportéis lo mismo, os pongáis de acuerdo en las decisiones y en lo que buscáis en vuestra vida en común.
Lo que cuentas de que él siempre quiere tener razón es probablemente el mayor problema, puede que él ponga sus gustos, sus opiniones y lo que él quiere por en encima de lo que quieres tú, perdiendo ese equilibro necesario. Tanto lo de la casa y el extranjero, como lo de que no ponga tanto de su parte para llevarse bien con tus amigos, como que en cuanto el gato haga algo que no le guste o no sea como él quiera prefiera pasar de él e incluso hacerle daño, son el mismo problema y es que debería ser menos egoísta y ver más allá de sus narices. Nadie tiene la verdad absoluta en nada y menos va a tenerla él en todo lo que se le ocurra.
Puedes hablar con él y expresarle todo lo que esperas y sientes y él debe entender, trabajar en entender y querer entender que no todo lo que él cree es lo que está bien y lo que tiene que ser y lo que tú crees no lo es. Cuando él esté dispuesto a eso podréis empezar a recuperar la ilusión y a tener tiempo de calidad juntos, entendiendo lo que ambos queréis y necesitáis y encontrando ese equilibrio necesario para poder estar bien.
Si ya no tenéis nada en común ni, os podéis poner de acuerdo en nada, ni esperáis nada del otro que se parezca, tristemente ya no queda nada que hacer. Pero si seguís teniendo puntos en común, cosas que compartir e ilusión por vivir cosas juntos, sí quedan cosas por hacer y todo depende de los acuerdos equilibrados a los que estéis dispuestos a llegar para tener eso. Recuerda que lo que tú quieres no es menos importante que lo que quiere él y ambos tendréis que ceder en ciertas cosas si pensáis que la otra persona vale y esa relación os puede aportar más cosas positivas que las cosas a las que renunciáis por seguir en ella.