Hola, Lovers!
Antes de nada, este no es un post para pedir consejo, sino porque me apetecía compartir esta peculiaridad de mi pareja.
Así que sí, tal y como lo leéis: cuando mi chico se enfada, pone acento mexicano. Por una parte está muy bien, porque así una anda un poco advertida de que no es el mejor momento para según qué cosas, pero por otro lado es un poco chocante.
Total, que imaginaos la situación: tú lo ves con cara de vinagre e intuyes que algo le ha molestado, pero no sabes qué. Así que le preguntas: «Qué te pasa?». Y él responde: «nada». Como lo conoces, haces un segundo intento: «¿Estás enfadado?», y él te asegura que no. Así que nada, él abandona la habitación con andares de mártir y tú te pones a hacer tus cosas, cuando de pronto asoma por allí, todavía con cara de vinagre, y con un inconfundible acento mexicano te suelta: «¿Qué pasóooo?».
Según el grado de acento mexicano, la intensidad del enfado es mayor o menor, así que todavía puedes optar por huir discretamente o plantarte delante de él y preguntarle por qué coño te habla con acento mexicano cuando se enfada, porque tú has visto a mucha gente cabreada y lo que se suele hacer es gritar, no poner acento mexicano. Que si todavía tuviera raíces en México, pues vale, pero es que es ni siquiera le gustan los tacos (de comer, me refiero).

Tú ahora deberías ignorar la pregunta, sobre todo si el grado de acento supera el 5 en una escala de 10, pero como te fastidia tanto que te diga que no le pasa nada para que luego te venga con esas, le sueltas: «Ya estás enfadado?», y él te mira circunspecto y miente de nuevo con su acento: «Yo? Qué vaaaa! Por qué lo diceeees?»
Y aquí ya no hay vuelta atrás, claro. Le contestas que es que eres súper perceptiva, que tienes como un don para saber cuándo está enfadado alguien, y mientras te observa con su gesto todavía avinagrado a ti te va subiendo la mala leche hasta que al final sueltas: «coño, por el acento mexicano, hijo, por qué va a ser?». Y entonces te mira como ofendido y por fin confiesa con su acento: «pues mira, algo molesto sí que estoy, que no me gusta que me hables así».
Y tú lo miras alucinada porque, de verdad, es muy difícil discutir con alguien que finge un acento mexicano. Y como te entra la risa pero no piensas ceder ni un ápice (no olvidemos que está enfadado por algo que desconoces, que no te quiere contar, pero tampoco deja que lo ignores hasta que se le pase, sino que viene a ti con su falso acento como para llamar la atención) te diriges a la puerta de la habitación. Pero antes de que puedas salir de ella, oyes que detrás de ti murmura (con acento mexicano): «Ya te has enfadado? Mira que sois complicadas las mujereeeees!».