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EL PELO RUBIO QUE HA DESATADO MI INSEGURIDAD
Os prometo que no soy una mujer celosa, así de base. De hecho, mi marido tiene sus amigas, con algunas de ellas comparte mucha conexión, y yo también las adoro. No soy de las que mira su móvil ni nada de eso y, de hecho, cuando escuchaba historias como la que os voy a contar ahora, solía restarle importancia, pero cuando le toca a una, hay que verse.
Hará cosa de un mes, al montarme en el coche con mi marido, vi en el asiento del copiloto un pelo largo rizado y rubio. No es que yo fuese buscando pelos por ahí, sino que la tapicería es negra de piel y resaltaba, por eso lo ví. No le di mayor importancia y lo tiré, aunque me escamó.
Al poco, se dio una situación idéntica. Me voy a sentar en el coche, y ya sí, en cierta manera buscando con la vista, me encuentro con otro pelo similar. Lo cojo y se lo enseño a mi marido y va y me dice que será mío, que él qué sabe, quitándole hierro al asunto. ¿Cómo va a ser mío si yo tengo media melena lisa y oscura? Le dije que era imposible y sin más, él cambió de tema y eso se quedó ahí.
Admito que desde entonces voy a la caza y captura de pelos, así que, buscando, he encontrado pelos similares. En una bufanda suya he encontrado recientemente otro pelo rubio, pero no tan rizado como los dos anteriores. Se lo he vuelto a decir y encima se hace el ofendido porque dice que llevamos 15 años juntos y que a qué viene todo esto ahora, que veo cosas donde no las hay. Y a lo mejor es verdad que no ha hecho nada malo, pero no me puede intentar hacer ver que un hecho objetivo como es, el encontrarse un pelo, es una paranoia mía. De alguna manera ha tenido que llegar ese pelo ahí, y lo que me jode es que me intente hacer ver lo blanco, negro.
La cuestión es que me siento insegura, no sé qué pensar. La verdad es que sigue sin cuadrarme que mi marido me sea infiel, lo veo bastante complicado por su manera de ser y por sus horarios, ya que realmente pasa mucho tiempo en casa. Pero hay un hecho objetivo como digo, y es que una señora con el pelo largo rizado y rubio se está montando en su coche, y eso mosquea a la más pintada.
Estas últimas semanas, le estoy haciendo un seguimiento de cerca. Y cuando digo seguimiento no es algo literal, sino que antes como que daba por hecho las cosas y no prestaba atención a los detalles, y ahora en cambio me siento en estado de alarma. He intentado recordar cómo tienen el pelo sus compañeras de trabajo y hasta he buscado en la web de su empresa para pasar revista a sus pelos. Creo que esto se me está yendo de las manos, ¿vosotras qué pensaríais en mi lugar?
