Entonces necesitas un «termino medio»? Explícales la situación a las niñas, que al menos de momento necesitas que lleven una melena corta para facilitar el tema de aplicar tratamientos y pasar la liendrera. Si tu ex se opone al corte dile que estupendo, que se encargue de pagar la peluquería semanal especializada en estos tratamientos y haga hueco para llevarlas, además de un porcentaje de los tratamientos preventivos y cuidados posteriores que tú tendrás que usar.
Ahora te cuento mi experiencia. Yo fui niña de piojos y de hecho no me los quité nunca de encima hasta los 18 años que mi madre y yo por fin descubrimos el aceite de árbol del té (que por cierto funciona de maravilla, gotitas en el champú al lavar y en un espray con agua para peinar cada día). Desde el primer momento que cogí piojos en infantil teníamos que dedicar un día entero del fin de semana a poner vinagre, pasar liendrera y repasar la cabeza al sol. Y así durante años. Al final nos cansamos porque ningún otro padre ni madre hacia lo mismo y siempre acababa yo infestada, probamos todos los químicos de farmacia habidos y por haber. Un día en infantil mi madre entró en colapso al verme la cabeza y me rapó al dos, así tal cual, yo llorando como una magdalena y ella se rapó conmigo, pero es que era un infierno pasar cada domingo durante años a desparasitar. A partir de ahí yo después de cada lavada de pelo me pasaba la liendrera sola y me ocupaba yo, dormía con vinagre en la cabeza una vez al mes y hacíamos la desparasitación sería de cara al verano, si estaba aburrida y sin nada que hacer mi entretenimiento consistía en pasarme la liendrera y te aseguro que siempre siempre siempre sacaba piojos vivos. Cómo comprenderás, les tengo pánico, de hecho con 20 años me vi uno en la camiseta y me dio un ataque de ansiedad y me fui llorando a mi novio para que me mirase toda la cabeza inmediatamente (la confianza, que llevábamos unos años juntos).
Yo te propondría que a las niñas les digas ésto, porque si son propensas a cogerlos como yo… Da igual cuántos tratamientos se hagan y como lleven el pelo. Liendrera siempre en mano y que ellas mismas se la pasen. Y de verdad que para mí, mi salvación fue el árbol del té, sigo usándolo por si acaso.