Hola, seguramente me caerá mucho odio con mi relato, pero igual lo cuento porque necesito desahogarme. Es largo pero allá va:
Tengo un hijo de 19 años, llamemosle Pedro, con el que siento que he fracasado como madre y figura de autoridad.
Desde pequeño Pedro tenía problemas en el colegio, no se relacionaba con los demás niños e incluso llegaba a ser violento si un niño le cogía los juguetes. Lo intenté entender porque bueno, era un niño, pero la cosa se me hizo inexplicable cuando llegó al Instituto y me llamaron un día del trabajo para decirme que iban a expulsar a mi hijo por acoso escolar a un compañero de clase.
Me quedé a cuadros, yo siempre le había dicho que jamás, jamás, hiciera esas cosas, que el daño causado es muy grave, que si veía a algún niño solo que intentara hacer migas con él… En el fondo sabía que no me iba a hacer caso porque no le gustaba estar en compañía, pensé que sería de los que ven pero no hablan, algo que no me parece bien tampoco, pero de ahí a ser expulsado por acoso escolar… Me quedé de piedra, me sentí una mala madre. Cuando lo hablé con él me dijo que él no había hecho nada. Fui al Instituto y hablé con el director y con los padres del niño acosado. Pasé mucha vergüenza, no sabía donde meterme, les pedí perdón a sus padres y al niño de mi parte y de mi hijo (aunque sabía que no se sentía culpable). Pedro le había llegado a romper las gafas en una paliza, al parecer. Me ofrecí a pagarle al pobre chico todos los gastos necesarios, intenté hacer lo que pude, aunque sabía que no había hecho lo suficiente si mi hijo había sido un acosador.

No me considero una madre perfecta, desde luego, pero tampoco creo que criara mal a Pedro. Siempre intenté que se sintiera amado, respetado, escuchado. Desde pequeño era muy reservado pero yo no pensé que fuera nada malo.
Debí haber visto señales.
Poco después de pagar los gastos al otro chico, encaré a mi hijo y le regañé, le pregunté qué le pasaba, si había alguna razón de su comportamiento… Él solo me confesó que había sido él quien le había pegado al chico y ya. No quiso volver a hablar del tema.
Unos meses después lo llevé a un psicólogo ya que su comportamiento no mejoraba. Él se negaba a ir, pero al ser menor pude llevarlo aunque fuera «forzosamente». Me sentí como una mierda, si mi hijo no confiaba de por sí en mi, después de eso mucho menos.
Para resumir, tras varias sesiones la psicóloga me dijo que mi hijo tendía a mentir mucho y a mostrar signos de personalidad antisocial. Me asusté mucho, no sabía qué estaba pasando. Aun así él siguió yendo a la psicóloga hasta los 17, cuando de pronto lo noté distinto, más abierto, más calmado. Me puse contenta y pensé que todo se había quedado arreglado.
Ilusa de mí.
No hace mucho, mi hijo cumplió los 19 y parecía un chico más o menos estable. Una noche llegó de fiesta muy tarde y yo me quedé esperandolo despierta en mi cama. Venía algo borracho y estaba hablando por teléfono con un amigo, todo parecía normal hasta que empezó a reírse y a decir que le había quitado la virginidad a alguien. Me quedé sorprendida, me levanté y fui a preguntarle. Se asustó cuando me vio despierta y se puso muy agresivo conmigo. Cuando intenté calmarlo me miró fijamente y se puso a llorar. Me quedé a cuadros, él no solía llorar casi nunca. Me abrazó (cosa que casi nunca hacía a menos que quisiera algo de mí) y me dijo que él no quería hacerlo pero que sus amigos lo obligaron. Yo estaba paralizada y le insistí en que me lo contara. Ahí fue cuando me confesó que había abusado de una chica.
No fui la misma desde entonces. No sabía qué hacer.
La chica denunció al poco tiempo y mi hijo utilizó una coartada incluyéndome. Le dijo a la policía que esa noche estaba conmigo en casa. Cuando me preguntaron, me quedé en blanco, no supe que decir, hasta que me armé de valor y casi sin pensarlo confesé que mi hijo les había mentido y que me había confesado la violación.
Me sentía horrible como persona, como madre, había defraudado a mi hijo, había sido la que había criado a un abusador.
Pedro no contaba con que yo le diría lo verdad a la policía. Cuando lo arrestaron y lo llevaron a juicio me gritó de todo, cosas que no quiero recordar. Pasó el juicio y lo declararon culpable a cumplir una condena.
No he sido la misma persona desde entonces. Me he quedado sola, puesto que mis padres defienden a su Nieto y sus otros familiares también. Me han tachado de mala madre por abandonar y entregar a mi hijo, por no creerle. Me reuní con la familia de la chica para expresarles mi dolor y pedirles perdón, no fue bien, como era de esperar, también me dijeron de todo y supongo que me lo merezco, porque algo he tenido que hacer mal para que mi hijo haya acabado así…
Creo que estoy entrando en un bucle depresivo muy gordo desde que lo condenaron. No me arrepiento de haber dicho la verdad, pero por hacerlo me he quedado sola del todo y mucha gente me odia.
Qué más puedo hacer?