Al principio me pareció hasta normal, cada uno tiene sus fetiches y a mi novio le ponen los pies, pues ok. Una de esas cosas peculiares que tiene la gente y que cuando quieres a alguien te parecen parte del paquete y no hay mayor problema.
El problema es que lo que empieza siendo una cosa en la intimidad ha ido expandiéndose de una manera que yo no autoricé en ningún momento y que no sé muy bien cómo ha pasado.
Primero fue en casa, que está bien, en casa cada uno hace lo que quiere, me ve los pies descalzos en el sofá y se pone cachondo, y acabamos haciendo lo que tenemos que hacer.
Luego fue un día que salimos a cenar y llevaba sandalias y en un momento de la noche puso la mano en mi pie por debajo de la mesa con cara de cachondo perdido y tuve que decirle que parara porque estábamos en un restaurante con gente alrededor que no había elegido estar en esa situación.
Me dijo que lo sentía pero la semana siguiente pasó algo parecido en casa de unos amigos, esta vez sin llegar a tocarme pero con tenía la mirada fija en mis pies y le noté el bulto en el paquete.
El resultado práctico de todo esto es que desde hace tres semanas no me pongo sandalias cuando salimos juntos. Me pongo zapatillas con el calor que hace, porque es la forma más sencilla de no gestionar la situación en mitad de una cena o de una tarde con amigos. Lo he normalizado tanto que el otro día mi amiga me preguntó si me había hecho algo en el pie y le dije que sí, que una rozadura, porque la explicación real no cabía en esa conversación.
Le he dicho que en público no. Me ha dicho que sí, que lo entiende, que tiene razón. Y luego mira igual.
No sé si esto tiene solución o si voy a pasar los próximos años de mi vida en zapatillas.
