A veces creo que estoy loca, tengo 34 años y después de muchísimas experiencias negativas con hombres mediocres he conseguido conocer al HOMBRE en mayúsculas y estoy encantadísima con él en todos los aspectos y la relación estaba siendo maravillosa estos 2 años hasta que nos hemos ido a vivir juntos para avanzar en la relación y ahí ha empezado el problema.
Antes nos veíamos normalmente 2 días a la semana y solíamos hacerlo cuando nos veíamos pero ahora al convivir juntos hemos entrado en una dinámica de sexo diario de lo cual no me quejo, pero eso me ha hecho darme cuenta de que lo que yo creía que era una ansia por la distancia era realmente una forma de ser, me explico, mi pareja pesa unos 30 kilos más que yo y esta bastante fuertote, no cachas de gimnasio pero si grandote, y cuando lo hacemos me hace siempre lo mismo, cuando se excita mucho me coge con fuerza y usando su peso y su fuerza me impide moverme hasta que él termina y para mi desgracia y contra todo pronostico, esto está suponiendo que tenga los mejores orgasmos de mi vida (sin contar masturbación).
Es una situación que me desagrada bastante ya que tengo una mentalidad muy feminista y me desagrada muchísimo cuando un hombre me trata como un objeto y con este he tenido que aprender a relajarme y disfrutar cuando a mi siempre me ha gustado ser más activa, pero al mismo tiempo las pocas veces que me deja dominar no disfruto igual y no sé que hacer. Me siento constantemente como si fuese una muñeca sexual pero no me atrevo a cambiar porque estoy teniendo la experiencia sexual más intensa de mi vida y mira que he tenido experiencias buenas.
¿Debería pedirle que me respete más aunque el sexo sea peor? ¿Merece la pena arriesgar la estabilidad de una relación maravillosa por mi mentalidad feminista? ¿Qué haríais vosotras?