En casa de pequeña, cómo a muchas, siempre me dijeron no hables con extraños y yo nunca hice caso.
De ello he sacado grandes amistades y conocido personas impresionantes, pero éste fin de semana por primera vez me he asustado.
De camino a Sevilla en tren se sentó a mi lado un señor de la edad de mi abuelo, unos 70, se presentó y a mi que me cuesta poco hablar entablé conversación que nos dió para hacer más ameno un viaje que los dos hacíamos solos.
Resultó que teníamos gente en común e intereses parecidos y su hijo trabaja en el sector legal cómo yo. Me pidió si le facilitaría mi teléfono para seguir en contacto por si nunca necesitaba asesoramiento, ya que el había fundado la gestoría de la familia. Ahora me parece que fui la persona más estúpida del mundo por no malpensar, pero en ese momento me pareció una gran idea sobretodo en el sector legal así que se lo di.

Fui a Sevilla a una boda de unos amigos y a las 2 de la madrugada empezó a pedirme para llamarme y enviarme fotos suyas.
Hoy me ha pedido que mañana cene con él.
En ningún momento le di pié a que pensar que tenía ningú interés en él, más allá de la conversación en el tren y si algún dia me surgia una duda del ámbito laboral. Y si ésto ya se lo he dejado claro antes de bloquear su número de teléfono.
Ahora estoy recibiendo llamadas anónimas a horas cómo las 2 de la madrugada y me está entrando ansiedad por si algún día de casualidad me cruzo con él.