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Me enteré de esto hace relativamente poco tiempo y me siento entre la espada y la pared. Mi novio nota que estoy rara, pero no sabe que lo sé, y estoy tentada a terminar con la relación porque me siento engañada.
Resulta que yo conocí a mi novio en el gimnasio. El típico pavo que se te acerca con cualquier excusa, con el que te pones a charlar, una cosa lleva a la otra y te plantas en tres años de relación. Pues bien, justo por la época en la que yo me apunté al gimnasio, también se apuntó Desiré. Las dos coincidíamos en algunas clases tipo zumba, pilates o step y ya nos saludábamos y, a veces, nos parábamos a charlar, pero poco más.
Pues bien, hace un par de semanas vi a mi novio acercarse a Desiré. Ella lo miró de muy malas maneras y le hizo un gesto despectivo con la mano. Cuando le pregunté, mi novio echó balones fuera y me dijo que ya la conocía, pero que siempre le había caído muy mal. Pues, al parecer, hubo un tiempo en el que se caían muy bien.
Un día pillé a Desiré por los pasillos y le pregunté si mi novio le había hablado mal o algo, por el gesto que ella tuvo con él el otro día. La vi dudar, pero después se sinceró. Al parecer, mi novio tonteaba con ella por las mismas fechas que tonteaba conmigo. Ella entró al trapo en un par de ocasiones, aunque no llegaron a quedar y, cuando vio que también se acercaba a mí, decidió cortar por lo sano.
Sé que no me miente porque me enseñó los WhatsApps. También me dijo que ella no quería inmiscuirse en nuestra relación y que, cuando se puso a salir conmigo, lo dejó correr. Pero, ya que le había preguntado, consideraba que él no era trigo limpio y que yo merecía saberlo.
Me siento muy traicionada y no sé si debo mantener una conversación con mi novio sobre esto o dejarlo correr.
