Que hay que entender que no es solo por el helado, es por hacer lo que les da la gana, sabiendo que les han pedido que no lo hagan.
La niña no había probado aún el, azúcar, los padres hacen el esfuerzo de currarse la alimentación que es importante, y a la primera los abuelos le cascan un helado que no ha pedido, que no sabe ni que existe, solo por ser los primeros en verle la carita de gusto. Pues no está bien, lo mires como lo mires.
Es una cuestión de poder. Los abuelos no tienen el poder de decidir sobre la alimentación de la niña, y con eso te demuestran que si ellos quieren lo tienen, pasando sobre vosotros. No soportan no ser los «padres», no poder decidir.
A nosotros nos pasaba lo mismo, pero aún peor, porque encima estábamos delante, y lo hacían en cuanto salíamos a mear, por ejemplo.
Con seis meses, primeros dientes, le explico a mi suegra lo que me había dicho el dentista. Nada de azúcar, no soplarle la comida ni darle con nuestros cubiertos (sobretodo los abuelos, u otras personas, que sus bacterias no son las mismas que comparte el bebé con su familia, y pueden causar caries). Le cuento charlando tranquilamente, en la piscina, todo le parece muy bien, sisi, claro, es lo que voy a hacer, yo lo que tu me digas… me voy al baño y le mete en la boca el helado que estaba chupeteando ella. Y encima se enfada porque la regaño. Que era por verle la cara… no te jode, cuando sea el momento tambien a mi me gusta verle la cara, que soy su puta madre. A ver si se piensan que no nos morimos por ganas de darle un puto helado todos los días. Pero ser padres es cuidar. Y cuidar es no atiborrar de azúcar a un bebé que no debe ni saber que existe. Porque luego la fruta no le va a saber igual.
Mi hija come fruta, mucha. Todos los días. Mientras los demás niños sacan bollos para merendar (algunos con mucho sobrepeso ya) ella se come su fruta. Y siempre me preguntan que hago para que se la coma. Nada, ponérsela en el tupper… y ahora que es mas mayor, siempre que pide un helado se lo doy, porque no lo pide todos los días, ni mucho menos. No le restrinjo nada, pero no tiene pulsion por el dulce.
Lo estás haciendo bien. Ahora hablaría con ellos para que no se repita. Les explicáis bien porque no queréis que coma azúcar aún, que no se preocupen que tienen muchos años por delante de darle helados y caprichos. Pero si quieren que les confieis vuestra hija, tendréis que poder confiar en ellos.